El mes de Elul es un acrónimo de un versículo del Cantar de los Cantares: “Aní leDodí veDodí li”, “Yo soy para mi Querido y mi Querido es para mí”. Este concepto –amar a Dios y sentir Su amor por nosotros- es un tema central del mes de Elul. ¡Pero este mes no tiene ni una sola festividad que hable acerca del amor! ¿Qué es lo que tiene este mes que representa la relación de amor entre Dios y nosotros?

Todos sabemos sobre el amor natural que un padre siente por su hijo. Incluso antes de nacer, la madre está dando de sí misma, literalmente, y el dar nunca acaba.

¿Pero qué hay sobre el amor de un niño por sus padres? ¿Cuándo es que el niño comienza realmente a amar a sus padres?

Descubrí la respuesta cuando nació mi hijo mayor. El agotamiento físico y emocional de cuidar a un recién nacido –uno que le gustaba llorar y no le gustaba dormir- no se parecía a nada con lo que mi esposa ni yo nos hubiéramos enfrentado antes. Pensando en todo lo que nuestros padres habían hecho por nosotros –¡felizmente!- no había manera de que alguna vez pudiéramos pagarles de vuelta. La enormidad de su cuidado por nosotros era más grande que nosotros mismos. En esas primeras semanas después del parto de nuestro primer hijo en que pasamos de ser hijos a ser padres, nuestro amor y nuestra apreciación por nuestros propios padres también cambió.

Cuando un hijo se convierte en padre, y vive en carne propia todo lo que sus padres hicieron por él, es cuando el chico comienza realmente a amar y apreciar a sus padres. El amor del chico por sus padres crecerá tanto como crezca su reconocimiento de lo que sus padres han hecho por él.

El rabino Shlomo Wolbe escribe: “La gratitud despierta el amor en el receptor y lo hace florecer naturalmente en el dador también”.

Esta es la clave para entender la experiencia de amor en el mes de Elul.

Cada año en Rosh HaShaná y Iom Kipur, presentamos humildemente nuestras plegarias y súplicas a Dios, rogando ser inscritos y firmados para un buen año. Después de que la temporada de las Altas Fiestas llega a su fin, vivimos el resto del año a medida que se va revelando nuestro destino. Pero es en este último punto del año, en el mes final, que podemos mirar hacia atrás y ver todo el año pasado revelado ante nosotros. Es en este momento cuando podemos apreciar por completo que fuimos firmados en el Libro de la Vida el año anterior. Podemos ver la miríada de bendiciones que Dios amontonó sobre nosotros y sobre nuestros seres queridos. Y mientras más saboreamos los detalles de las bendiciones que Dios nos concedió, más crecerá nuestra apreciación.

En Elul cerramos el círculo, volviendo al punto en el que estábamos al comienzo, y vemos con una perspectiva más profunda el enorme regalo de amor con el que Dios nos ha bendecido. En ese momento de gratitud hacia Él, podemos sentir un gran amor por Él. Yo soy para mi Querido y mi Querido es para mí.

En cada una de nuestras relaciones –en el matrimonio, las amistades, los negocios- tenemos una pericia natural para ver lo que los demás están haciendo mal. Tenemos que hacer un esfuerzo para enfocarnos en lo que está bien. Sólo cuando re-entrenemos nuestros ojos para ver cuánto los demás están haciendo por nosotros, entonces, crecerán nuestros sentimientos de gratitud y amor hacia ellos.

El rabino Wolbe recomienda ejercitar diariamente para fortalecer nuestro “músculo de gratitud”. El ejercicio más poderoso es un reconocimiento verbal de la bondad de otra persona. Practica tres veces al día diciéndole gracias a la gente que hace bondad contigo todos los días. Y si te fijas con mucho cuidado, verás que hay oportunidades de sobra. Está el cartero que reparte la correspondencia, la cajera que registra nuestra comida en el supermercado, y el vendedor en la tienda que nos ayuda a encontrar lo que necesitamos. En realidad, estamos recibiendo todo el tiempo –de Dios y de los demás, y tenemos muchísimo por lo que estar agradecidos.

Utilicemos este Elul como una oportunidad para reconocer la bondad que los demás hacen por nosotros, y especialmente para reflexionar sobre cuánto ha hecho Dios por nosotros en los últimos 12 meses. Que nuestros corazones estén llenos de amor y apreciación por Dios, y que todos seamos inscritos en el Libro de la Vida.