"¡Recuerda!, ¡sólo 30 días más de compras!"

Los últimos días de noviembre eran días mágicos en nuestra "Tierra Natal". Yo nunca arriesgué mi vida yendo de compras a Filenes que, en aquella época, existía sólo en Boston. Macy's aún era el sitio de muchas experiencias "cercanas a la muerte" para aquellos que disfrutaban de la inyección de adrenalina de una buena oferta. La tentación era constante y repetitiva. "¡Sólo por hoy, señoras y señores! ¡Sí! ¡Hoy!", era una frase típica de apertura de una rebaja de 10% en calcetines. Todo terminaba con año nuevo, dejando muy poco a su paso, además del desalentador regreso a enfrentar la rutina de adormecer el alma como de costumbre.

Todo es diferente cuando el mes judío de elul llega. También es 30 días antes del "gran día", que en este caso es Rosh Hashaná. No es una época en la que luchamos por conseguir un balance entre las compras y el agotamiento. Es una época de amor, anhelo, reconciliación, perdón y retorno.

¿Qué significa "retorno" realmente? ¿A qué queremos retornar? Jeremías proclamó, "Retorna, virgen de Israel, retorna a estas, tus ciudades" (Jeremías 31:20). Somos comparados a una virgen que finalmente puede retornar a su prometido, a un exilio del cual se puede retornar a una tierra reconstruida, que antes estaba vacía y desolada.

Nadie puede retornar a un lugar en el que nunca estuvo antes. ¿Hemos sentido realmente cercanía a Dios y hemos anhelado su presencia así como una novia anhela a su amado? ¿Nos hemos identificado tan fuertemente con el destino del pueblo judío, que nuestros logros personales no pueden proveernos con satisfacción suficiente para apaciguar el dolor nacional que sentimos por no ser lo que estábamos destinados a ser como pueblo?

Para muchos de nosotros la respuesta es el silencio. Y para muchos hay momentos de belleza y conexión que desearíamos duraran para siempre. Hay momentos en los que nos sentimos totalmente conectados al pueblo judío como un todo, escuchando las noticias ansiosamente. ¿Cuántos Katyushas? ¿Conozco a alguien en Ashdod? ¿Qué puedo hacer para ayudar?

Microcosmos de cuerpo y alma

La diferencia en la manera en que nos relacionamos con elul y la manera en que nos relacionamos con finales de noviembre es un microcosmos de la manera en que nos relacionamos con nuestro cuerpo y nuestra alma. El cuerpo quiere adquirir, comprar más y más. El alma quiere conexión, más y más profunda.

La gran ilusión de la vida es que el cuerpo (que intelectualmente nosotros reconocemos como mortal) se siente real y permanente. Y por otra parte, el alma (que todos sabemos que es infinita, porque es parte de Dios), se siente vagamente ya que es intangible.

Nuestros sabios nos dicen, "Un momento de 'retorno' y buenas acciones en este mundo, valen más que toda la vida en el mundo venidero" (Ética de Nuestros Padres 4:17). Este es el mundo de enormes oportunidades espirituales. Es el escenario perfecto para ponernos a prueba, mientras nuestras pasiones y celos arden dentro de nosotros. Cada victoria tiene un profundo impacto en nuestra conexión con Dios y con el hombre. En el sentido más profundo, nuestra autoestima se construye, ladrillo a ladrillo, cuando elegimos conquistar nuestra impulsividad y nuestros deseos. El problema es que somos muy miopes para ver la vista panorámica de esta batalla dentro de nosotros. Estamos muy ocupados batallando. Fallamos, una y otra vez. Dejamos que nuestros fracasos nos definan y erosionen nuestra fe en el hecho de que estamos luchando una batalla que es ganable. Con demasiada frecuencia nos sometemos a las órdenes de nuestro cuerpo y silenciamos los anhelos del alma. Nos damos por vencidos.

Una de mis pesadillas recurrentes es una en la que me veo a mí misma como una paciente en un asilo de ancianos. Estoy sentada cerca de una mesita en un gran salón con una T.V., observando a nadie en particular. La cena, servida en una bandeja de plástico de color naranja intenso, está frente a mí. Mis últimas palabras antes de dejar este mundo son "Yo pedí pollo".

Es decir: No Shemá. No un adiós acompañado de bendiciones e instrucción moral. El ganador del trofeo es el cuerpo, que pronto será sepultado en la tierra, de la cual fue formado. En mi peor pesadilla, el alma es la que llega en segundo lugar de la carrera más importante que alguno de nosotros correrá alguna vez.

Lo que hace que todo sea aún peor, es que la luz del día no relega la pesadilla a las redes del pensamiento subconsciente; la temible visión es absolutamente posible. De hecho, el Talmud nos dice que no hay manera de que el alma gane la batalla si no es con la ayuda de su Creador.

Dios está cerca

En esta época del año, es cuando la cercanía a Dios es más tangible. Es como si un velo invisible, que nosotros diseñamos a través de malas decisiones, miedo y dolor, fuera removido milagrosamente. Elul es comparado a la época del año en que Dios, a modo de parábola, es comparado a un rey de carne y hueso que reside en su palacio y que es virtualmente inaccesible para la persona promedio. Sin embargo, una vez al año, el rey abre sus puertas para conocer a su pueblo. Cualquiera puede acercarse al rey para decirle lo que piensa en su mente y en su corazón, sabiendo que el rey está ahí para escucharlo.

¿Cómo encontramos al rey? Existen varias prácticas en elul para ponernos en sintonía con su poder.

1. Recitar Salmo número 27.

Al Rey David, nos comenta el Talmud, le fue entregada algo de la vida de Adán. Por lo tanto, de la misma manera que Adán, su alma es un compuesto de todas las almas que serán depositadas alguna vez en algún cuerpo. El libro de los Salmos nos entrega palabras que tocan la esencia de cada experiencia humana posible, desde el ángulo más profundo posible. El Salmo 27 es uno de los Salmos que nos ayuda a resolver el conflicto entre nuestro cuerpo y nuestra alma. El primer verso lo dice todo, "Dios es mi luz". Esto significa que Él no sólo creó el mundo físico, sino que nos guía a través de él con Su luz. Así como encender una luz en un cuarto oscuro ayuda a que un niño reconozca que tigres y leones son sólo sábanas y almohadas, similarmente, podemos dejar que la luz de Dios remueva nuestros más profundos temores, tristezas y limitaciones.

2. Recitar Selijot.

 Selijot son plegarias que comienzan en elul (los Sefardíes comienzan el 1ro de elul, mientras que los Ashkenazies comienzan al final del último Shabat) y continúan hasta Iom Kipur. El tema principal de las Selijot son los 13 Atributos Divinos de Misericordia. Dios reveló su verdadera naturaleza a Moisés cuando él pidió conocer a Dios en la máxima medida que un mortal puede conocerlo.

Finalmente Dios es conocible. Nuestra capacidad de conocer está limitada por el hecho de que vivimos en el tiempo lo cual distorsiona nuestra percepción de la realidad. Somos físicos y tenemos vidas cortas, y tenemos enorme subjetividad emocional. Como Dios es misterioso y trascendental, tratamos de achicarlo, por así decir, para que parezca más asequible. La peor manifestación de esto fue la construcción del becerro de oro. Moisés quería palabras que le dieran al pueblo judío acceso a Dios en la medida de lo humanamente posible.

Cada uno de los 13 atributos existe dentro de nosotros también. Cuando nos unimos como grupo y proclamamos estos atributos en voz alta, así como lo hacemos en el servicio de las Selijot, afirmamos lo que Dios es y lo que nosotros somos. Esto tiene tal fuerza que el Talmud nos dice que los atributos siempre generan cambio.

Aquí hay una breve reseña de los atributos y de su significado:

1-2. "Dios, Dios" (las cuatro letras Yud-Kei-Vav-Kei):

Dios nos está diciendo que no cambia. Tiene compasión infinita por nosotros antes y después de que pequemos, sabiendo que somos sólo humanos, y cuando fallamos por culpa de nuestra humanidad Él está abierto a nuestros deseos de cambiar y a nuestro retorno. Por esta razón, su nombre que significa "Ser", es invocado dos veces, una por antes y una por después de nuestra caída y retorno.

3. "La fuerza":

A diferencia de la compasión humana que está limitada por nuestra paciencia y fragilidad, la compasión Divina es comparable a una fuerza inalterable".

4. "Quien es piadoso":

El le da a los "pobres"; a nosotros que somos pobres espiritualmente.

5. "Y lleno de gracia":

Él da libremente y en abundancia.

6. "Él es paciente":

Dios nos da tiempo de cambiar, y tenemos que soportar el sufrimiento, para cambiar de dirección, Él da sólo en la medida que la situación individual de la persona demanda.

7. "y tiene mucha bondad":

Dios elige juzgarnos favorablemente cuando nuestras motivaciones son ambiguas.

8. "y verdad":

Incluso si alguien ha cometido muchos errores y ha hecho cosas terribles. Dios todavía lo recompensará por el bien que ha hecho.

9. "Crea bondad para miles de generaciones":

Fortalece las fuerzas del bien para que duren para siempre. Un ejemplo de esto es que literalmente todos los que están vivos hoy en día son afectados por el bien que Abraham, nuestro antepasado, hizo en su vida.

10. "Lleva los pecados del deseo":

Dios permite que los pecados actúen como un trampolín para llevar a una persona a un nivel más alto de lo que podría haber logrado sin el arrepentimiento. Un ejemplo de esto es una persona que decide comenzar a respetar leyes de cashrut, y es tentado cada vez que pasa por un restaurante no casher.

11. "Y los pecados de la rebelión":

Incluso cuando una persona tiene el ego tan grande que siente una necesidad de controlar o atacar toda ley humana o Divina, si se abre a sí mismo, Dios ampliará su visión lo suficiente como para ver más allá de los límites de su ego.

12. "Y pecados de negligencia":

Cuando la fuente del pecado es una pasiva, despreocupada y alienada relación con la vida, y esta fuente es siempre la desesperación que viene de pensar, "Nada de lo que hago maraca una gran diferencia de todos modos", Dios le dará el mejor regalo de todos - la esperanza - cuando hay voluntad de asumir la responsabilidad. Esto es cierto incluso si la actitud subyacente ha estado allí durante años.

13. "Y limpia":

Incluso la insensibilidad que aparentemente es el resultado inevitable del desarrollo de malos patrones de respuesta frente a la vida y a otras personas, literalmente, puede desaparecer a través de la teshuvá, el arrepentimiento.

Cuando somos el reflejo de estas características frente a todas las personas imperfectas en nuestras vidas (es decir, todo el mundo incluidos nosotros mismos), encontramos la divinidad que está latente en todos nosotros, y fortalecemos su voz.

Cuando hacemos nuestro mejor esfuerzo para cambiar, debemos hacer una evaluación honesta de lo que somos, y de las decisiones que nos llevaron a ser de esta manera. Si hacemos esto honestamente, nos daremos cuenta de que hemos cometido errores.

El primer paso para el cambio es confesar lo que hicimos mal a Dios. Ninguna persona debe estar involucrada. Nadie puede otorgar claridad espiritual, nadie puede borrar el daño espiritual y emocional. El segundo paso es reconocer que todas las malas decisiones son en última instancia perjudiciales, y debes darte permiso para sentir remordimiento. El tercer paso es hacer cambios prácticos de comportamiento.

Si los pecados afectan a otras personas, entonces hay dos pasos adicionales. El primero es restitución material, en caso de que exista la posibilidad (por ejemplo, devolver el dinero que sabes que no es tuyo si te guías a través de las normas de la Torá), y la segunda es lograr la reconciliación pidiendo perdón.

Asegurémonos de utilizar el mes de Elul correctamente, así, dejemos que nos lleve a vivir con autenticidad, y a sentir una mayor apertura, amor y perdón.