Steven Sotloff, el periodista independiente judío que fue decapitado por el EI (Estado Islámico), nos envió a todos un mensaje previo a Rosh HaShaná. En una carta filtrada clandestinamente por un ex compañero de celda en mayo, él escribió sus pensamientos a su familia. Un primo leyó sus palabras a los 1.000 dolientes que asistieron al servicio conmemorativo en Pinecrest, Florida.

“Vive tu vida al máximo... Todo el mundo tiene dos vidas. La segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una”.

Todo el mundo tiene dos vidas. La segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.

Nos estamos acercando a los días más sagrados del calendario judío. Es hora de hacer un balance, de reconocer que sólo tenemos una vida y que debemos hacer que cada día cuente.

Chequeo espiritual

Elul, el mes hebreo previo a Rosh HaShaná, es un tiempo reservado para la introspección y la autoevaluación espiritual. Examinamos nuestros valores. Pensamos en la forma en que tratamos a los demás, la forma en que hablamos con extraños y familiares, y si hemos vivido con un corazón compasivo o no. Nos preguntamos si hemos reservado tiempo real para forjar una relación con nuestro Creador. Debemos mirar profundo dentro de nosotros y preguntarnos “¿Quién soy yo?” y “¿Cómo es mejor este mundo gracias a mí?”.

A veces el resultado de la evaluación es deficiente. Es doloroso confrontar la imagen que proyectamos en el espejo. Nos hemos convertido en personas amargas o negativas. Escenas del año pasado que fueron enterradas ahora reaparecen y estamos afligidos por los tonos que utilizamos o las palabras que dijimos.

El verano pasado, tuve la alegría de hospedar a mi hija y a su familia unas cuantas semanas con nosotros en nuestra casa de Long Island. Ellos viven en Israel y todo era nuevo y emocionante para los niños. Cuando saqué a pasear a mi nieta de 6 años a la avenida principal de la ciudad, yo sabía que se toparía con muchas personas, por lo tanto, le expliqué la importancia de saludar con una sonrisa.

“Abuela, creo que algunas personas son alérgicas a las sonrisas. ¿Tú también crees lo mismo?”, preguntó.

Tuve que reír, pero me di cuenta que había mucha verdad en la observación de esta niña. El tiempo pasa, nos volvemos insensibles. Olvidamos cómo sonreír y apreciar las alegrías cotidianas. Una mirada crítica nos impide ver la vida como una bendición. Nos quejamos, nos culpamos mutuamente, lloriqueamos, nos apuntamos con el dedo, juzgamos e ingresamos la energía negativa a nuestros hogares. Correteamos a nuestros hijos de un lado a otro para poder tener por fin un poco de silencio, sin darnos cuenta que al hacerlo estamos perdiendo los momentos más dulces de la vida. Si de verdad queremos mejorar el mundo, el mejor lugar para comenzar es dentro de nosotros mismos.

¿Cuál es el secreto para un cambio exitoso?

La concientización es el primer paso. Debes tomar conciencia de tus interacciones diarias. Tienes que descubrir si la mayoría de tus conversaciones son insultos, respuestas sarcásticas o refutaciones impacientes. ¿Estás más conectado con tu iPhone que con las personas en tu vida que más te necesitan? ¿Cuándo fue la última vez que pronunciaste palabras de reconocimiento o aliento, especialmente a tu familia?

Si somos brutalmente honestos con nosotros mismos, podemos llegar a avergonzarnos de la forma en la que hemos actuado: le hemos gritado a los niños, nos hemos enojado exageradamente con nuestra pareja, nos hemos transformado en una fuente de rumores maliciosos que dañan a los demás y mancillan nuestras almas. Algunos de nosotros tomamos las decisiones equivocadas que causaron un dolor increíble. Si seguimos racionalizando nuestro mal comportamiento, nunca nos enfrentaremos a nosotros mismos.

El paso 2 requiere un sentido de “vergüenza” que nos impulsa a actuar.

En lugar de simplemente vivir con la auto humillación o de racionalizar nuestro mal comportamiento, este es el punto en que podemos hacer un cambio real. Nos tomamos la molestia y utilizamos la emoción como una energía positiva para emprender un nuevo camino. La vida se trata de preguntarnos, ¿cómo puedo aprovechar este momento para crear una mejor versión de mí mismo? ¿Qué debo hacer en este instante para no seguir agrandando mis heridas y lamentos amargos? Piensa en los gatilladores. Haz un plan sobre cómo reaccionar la próxima vez que te enfrentes a una personalidad o situación frustrante, esto te ayudará a recalibrar.

Elige hacer un acto amable al día, ahórrate una respuesta hiriente, regala una sonrisa más cuando te sientas agotado y con ganas de gritar.

Transformarse a uno mismo puede ser un reto difícil. A veces cambiamos porque queremos crecer, a veces no queremos cambiar pero reconocemos que debemos hacerlo. De cualquier manera, si tomamos nuestra pasión y la utilizamos para crear la vida que queremos, entonces, tendremos la capacidad de rejuvenecernos a nosotros mismos. Un cambio de imagen espiritual nos mantiene en movimiento. El estancamiento conduce a la depresión del alma.

Sigue escalando

La mejor manera de llegar a nuevas alturas es hacer un plan y seguir subiendo. Y mientras escalamos, probablemente caeremos. Pero no le tengas miedo al fracaso. Por supuesto que habrá momentos en los que gritaremos, compartiremos un chisme jugoso o reaccionaremos de manera indiferente ante nuestra pareja. Esto no significa que debamos renunciar o que nuestros intentos de mejorar no sirvieron de nada. Mañana será otro día y tendremos una nueva oportunidad para el cambio. No vamos a cambiar radicalmente durante la noche. Dios que nos creó lo sabe y es más paciente con nosotros, sus hijos. Él quiere ver que no somos insensibles e indiferentes. Todo padre desea una relación con su hijo. Cuando nos dirigimos a Dios y tratamos de mejorarnos a nosotros mismos, estamos expresando nuestro deseo de volver a conectarnos con nuestro Padre. Estamos mostrando el valor que le damos al regalo del alma que se nos ha conferido.

Estos son días de reconciliación entre nosotros y Dios. Tómate unos momentos ahora mismo, y toma una decisión que transformará tu vida. Abraza tu capacidad de cambiar. Elige un gesto amable al día, ahórrate una respuesta hiriente, regala una sonrisa más cuando te sientas agotado y tengas ganas de gritar, una mitzvá más que expanda tu corazón y tu alma. Sólo tenemos una vida. ¡Comienza a vivir ahora!