Tishrei, el mes de Rosh HaShaná, es el primer mes del universo, y así como cuando Dios completó su Creación Él la contempló y la evaluó, así hace también cada Rosh HaShaná – lo cual significa que Rosh HaShaná es en realidad el Día de Juicio para el universo y para la humanidad colectiva e individualmente.

Eso explica porqué, más que en cualquier otra festividad judía, la liturgia de Rosh HaShaná no está limitada a temas exclusivamente judíos, sino que contiene muchos temas universales también. En ninguna otra ocasión, por ejemplo, nos referimos a Dios como "Rey sobre toda la tierra", y en ninguno otro momento el Templo Sagrado de Dios es llamado, "una casa de rezo para todas las naciones". Todo esto es un reflejo del juicio universal de este día.

Dios nos evalúa colectivamente, como un pastor vigila su ganado con una sola mirada. E individualmente, Él también nos juzga como un pastor que mira a cada oveja mientras desfila a través de una angosta apertura en la reja. Entonces Rosh HaShaná y Iom Kipur son más que tan sólo una versión judía del Año Nuevo. Es un momento de gran introspección, de teshuvá (arrepentimiento), de inventario espiritual. De acuerdo a la antigua tradición judía, Rosh HaShaná marca la creación de Adán y Eva – quienes fueron creados, pecaron y luego fueron juzgados, todo en el mismo día.

Todas estas tradiciones resaltan la idea de que Rosh HaShaná es el tiempo de los comienzos. Por ejemplo, el Talmud afirma que un número de eventos ocurrieron en Rosh HaShaná: Abraham y Jacob nacieron en Rosh HaShaná; las tres mujeres estériles – Sara, Rajel y Jana (la madre del profeta Samuel) – todas fueron recordadas por Dios en Rosh HaShaná, cuando Él decretó que ellas darían a luz. En Rosh HaShaná, Yosef fue liberado de la prisión egipcia y se convirtió en virrey de Egipto. Y en Rosh HaShaná, concluyó la esclavitud para los judíos en Egipto y ellos esperaron que se completaran las diez plagas para poder salir en libertad.

Por lo tanto, Rosh HaShaná es un momento para iniciativas significativas. Como tal, es una oportunidad para que nos recreemos a nosotros mismos, para que regresemos a una relación con Dios, para fortalecer nuestros lazos con nuestra fe…

Por un lado, Rosh HaShaná es un día extremadamente solemne, el más solemne del año después de Iom Kipur. Debido a que en Rosh HaShaná comienzan los Diez Días de Arrepentimiento, estamos en tela de juicio en esos días. Es como si estuviéramos en una corte rogando por nuestra vida.

Nuestra tradición nos da una vívida imagen: "El Libro de la Vida y el Libro de la Muerte están abiertos ante Él", lo cual significa varias cosas – pero una de las cosas que significa es que rezamos que nuestros nombres sean inscritos por nuestro cariñoso y comprensivo Dios en un libro y no en el otro.

Nuestra tradición también nos dice que en Rosh HaShaná un judío tiene la oportunidad de regresar a Dios, de realizar teshuvá – lo que significa literalmente dar vuelta, retornar, comenzar de nuevo. Rosh HaShaná y su compañero, Iom Kipur, son regalos divinos que nos dan la oportunidad de reabrir nuestra relación con Dios, cuando tenemos la oportunidad de borrar el pasado como si no hubiese existido, y de comenzar nuevamente con la hoja en blanco.

La hoja no se borra automáticamente. El proceso debe comenzar por nosotros, con un sentimiento de verdadero arrepentimiento, con aflicción por los errores pasados, y con una seria resolución de no repetirlos. La oportunidad se entrega a los que retornan sinceramente, no a aquellos que lo hacen de manera mecánica. Pero una vez que el proceso está hecho correctamente, una vez que la catarsis de Rosh HaShaná y Iom Kipur hacen su impacto en nosotros, ¿Qué puede ser más jubiloso que eso? Sí, es solemnidad llena de asombro, y también llena de alegría espiritual.

Recuerda que en el contexto religioso la alegría es profundamente interna, y no es necesariamente manifestada por risas y sonrisas. Y así, la alegría religiosa y el asombro religioso no son contradicciones. De hecho, van de la mano. En el segundo Salmo, el Rey David dice, "Sirve al Señor con miedo, y regocíjate con temblor".

La liturgia de Rosh HaShaná, especialmente el servicio de "musaf" adicional, es el rezo más magnífico que el mundo haya visto alguna vez. Es como una sinfonía, perfectamente balanceada, dividida en tres movimientos separados, dedicados a los temas de:

  1. Convertir a Dios nuestro soberano y reconocerlo a Él como nuestro Rey;
  2. Recordar Su intervención en nuestra historia, y subrayar nuestra creencia en la Divina Providencia – la idea de que Él escucha y se preocupa por nosotros; y
  3. Recordar los numerosos eventos bíblicos en los que el shofar anuncia la presencia y la protección de Dios, y añorar el tiempo en que el shofar anunciará la redención de toda la humanidad y la venida del Mesías…

Ten esto en mente: el tema principal de Rosh HaShaná y Iom Kipur es: “cambio”. Cambiar lo que éramos antes y convertirnos en nuevos individuos. El motivo tras todo aquello es la responsabilidad. Somos responsables por nuestras acciones. No vivimos en un vacío. Lo que hacemos o decimos tiene un impacto y una resonancia en el mundo. Iom Kipur representa el potencial que tiene un ser humano de cambiar y retornar: no estamos condenados eternamente a seguir cierto camino habitual; tenemos la habilidad de escoger, de cambiar nuestros caminos.

Es asombroso: en el Talmud (Nedarim 39b), los Sabios nos dicen que la teshuvá (arrepentimiento) fue creada antes de que fuera creado el mundo. Esto quiere decir que, la idea del arrepentimiento, de una persona cambiándose a sí misma y cambiando su dirección, es una parte integral de la Creación – y el mundo no podría existir sin ella.

Un extracto de "On Judaism", conversations on being Jewish in today's world. Publicado por Shaar Press, Inc. Distribuido por ArtScroll/Mesorah Publications Ltd.