Hay una famosa pregunta: ¿Por qué Iom Kipur, el Día de la Expiación, viene después de Rosh HaShaná, el Día del Juicio? ¿No deberíamos primero ser perdonados y luego juzgados? Y, ¿cuál es la diferencia entre estas dos festividades?

La diferencia es que Rosh HaShaná es sobre metas y compromisos generales, mientras que Iom Kipur es sobre cosas específicas, como por ejemplo examinar meticulosamente cada una de nuestras acciones. En Rosh HaShaná debemos definir de qué se trata nuestra vida. En Iom Kipur debemos tomar los valores que fueron expresados en Rosh HaShaná y examinar nuestro comportamiento en relación a ellos.

Rosh HaShaná debe estar primero, porque si te enfocas en los detalles antes de enfocarte en la visión general, tu compromiso al cambio será intrascendente. Sólo cuando tienes un claro sentido de dirección puedes analizar tus acciones de manera realista. El cambio sólo se produce si realmente eres una “nueva persona”, y esa “nueva persona” nace en Rosh HaShaná, el día en que nació la humanidad.

Para aprovechar bien ambas festividades, debes ser precavido y no confundirlas. No creas que la preparación para Rosh HaShaná consiste en “revisar meticulosamente tus acciones y comprometerte a ser mejor”. Eso es un error, a tal punto que la liturgia de Rosh HaShaná casi no lo menciona. Similarmente, en Iom Kipur no puedes salirte con la tuya haciendo “Teshuvá en términos generales”. Así como el día de Rosh HaShaná sólo es efectivo si te concentras en el marco general, Iom Kipur no será efectivo a menos que te enfoques en los detalles.

El Temor al Juicio

Pasamos el mes de Elul preparándonos para Rosh HaShaná. Pero cuando llega el gran día, no es raro que la gente se comporte de manera muy diferente de lo que dictarían los preparativos. Esto es porque hay un temor natural cuando nos imaginamos a “Dios y al juicio”. Sin embargo, los Sabios nos dicen explícitamente que no podemos confesarnos en Rosh HaShaná. No te asustes ni pienses en las transgresiones, a pesar de que es el Día del Juicio. Mantente confiado de que lo que necesitas para tener un Rosh HaShaná exitoso es un compromiso básico con los valores correctos.

La forma de llevar esto a cabo es preguntándonos: “¿Para qué estoy viviendo?”. Esta no es necesariamente una pregunta difícil de responder, la parte complicada es que realmente tienes que creer en lo que dices. ¿Estás verdaderamente interesado en cambiar, o son sólo palabras vacías?

No es un Tirano

En Rosh HaShaná hablamos de coronar a Dios como nuestro Rey. Esto significa confiar en Dios aceptando que la vida es bella incluso cuando implica lucha, porque Dios a menudo nos pone en situaciones difíciles para que podamos crecer.

En el comienzo de la “Senda de los Justos”, una obra clásica de ética judía de Luzzato, él escribe: “¿Cuál es la labor del hombre en la vida? Disfrutar de la cercanía de Dios”.

Este es el mensaje principal de Rosh HaShaná. La única aspiración real de todo ser humano es acercarse a Dios. Pero recuerda que no se nos fuerza a hacerlo, Dios no es un tirano: Dios gobierna como un Rey popular, y nosotros lo queremos (sin embargo, ¡por supuesto no puede ser derrocado!).

Temor al Cielo

Los Sabios enseñan que hay una sola manera de “medir” a un hombre: Cuánto “temor al Cielo” tiene. Este es el parámetro de medición de la conexión de una persona con la realidad.

¿Qué es este “temor al Cielo”? Observa los diversos aspectos de tu vida: tu personalidad, tu ambiente, tu conocimiento y tus experiencias. A pesar de que cada situación contiene una lucha diferente, tanto en grado como en tipo, la diferencia sólo está en la superficie. En realidad, muy adentro hay un punto en el que todo es lo mismo. Este punto es lo que llamamos “temor al Cielo”. Es lo que determina si estás luchando o no, más allá de cuáles sean tus luchas particulares.

Los Sabios dicen: “Todo está en manos del Cielo, excepto el temor al Cielo”. ¿Cómo trabajas en el temor al Cielo y adquieres más? De esto se trata Rosh HaShaná: De determinar para qué estás viviendo, y convencerte de eso una y otra y otra vez. De energizarte y tener más y más ansias de luchar y ganar, de tener más confianza en que ganarás, construyendo a partir de las victorias pequeñas. Es el compromiso básico a luchar y a ganar, sin nunca pensar en darte por vencido, ya sea que luches en contra de algo que sea parte de tu naturaleza, o en contra de algo que se metió en ti por la influencia del entorno y de la sociedad.

Si tienes la fuerza, puedes enfrentar a cualquier persona y a cualquier cosa. En Rosh HaShaná desarrollas la fuerza convirtiendo a Dios en tu Rey. Es un compromiso a luchar. Es unirse al ejército, pero con una diferencia: siempre es un combate “uno-a-uno”, porque cada uno de nosotros tiene sus propias batallas. Ese es el punto en el que debes trabajar durante Rosh HaShaná. Luego, en tu preparación para Iom Kipur, debes aplicarlo a los temas particulares con los cuales te identificas.

Tu Versículo

Este momento del año incluye una gran cantidad de rezo formal, que debes recitar por completo, incluso si alguna plegaria en particular no te hace mucho sentido. Por supuesto, respecto a los sentimientos, cada persona es un mundo aparte. Algunos rezos te llegan y otros no. Los Sabios dicen que cuando el rabino “X” leyó el versículo “Y” lloró. Sólo él lloró, y nadie más. Para cada uno de nosotros hay un versículo que trata sobre un tema vitalmente importante.

Sin embargo, rezamos como una comunidad porque tenemos que trascender nuestras luchas personales. Si bien cada uno tiene sus propias batallas, a fin de cuentas la lucha es por incrementar el temor al Cielo, y eso es algo que todos compartimos. En lo que respecta a la determinación del destino de la nación judía, el temor al Cielo es lo que hará toda la diferencia. A pesar de que cuando nos enfrentamos a nuestros propios asuntos estamos solos, y de que las armas y estrategias que cada uno de nosotros utiliza son diferentes, debemos reconocer que todos luchamos por lo mismo. La lucha es para determinar si somos soldados o desertores.

Si lo entiendes en estos términos, entonces, estarás ahí mientras los demás estén luchando sus batallas. ¿Eres parte del pueblo judío o no?

Este Rosh HaShaná hagamos el compromiso. Juntos podemos ganar.