Rosh Hashaná es una festividad majestuosa, y gran parte de su fuerza reside en la maravillosa experiencia de la plegaria comunitaria. Sin embargo, algunas personas, especialmente las madres de niños pequeños, tienen que quedarse en su hogar. Pero eso no significa que tengas que perderte la belleza y la intensidad de Rosh Hashaná.

Aquí hay seis formas tradicionales de celebrar Rosh Hashaná en el hogar.

Encender velas y la fuerza de la plegaria de las mujeres

Como todas las festividades judías, Rosh Hashaná comienza con un momento calmo en el hogar cuando las mujeres de la casa encienden las velas para recibir el día. (En los hogares donde no hay mujeres, un hombre enciende las velas).

Se encienden las velas, la mujer se cubre los ojos y recita dos bendiciones:

Bendito eres Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del universo, Quien nos ha santificado con Sus mandamientos, y nos ha ordenado encender las velas de Iom Tov.

Bendito eres Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del universo, Quien nos mantuvo vivos, nos sostuvo y nos trajo a este momento.

Este poderoso momento se remonta a miles de años atrás, a la primera matriarca, Sará. Sará partió con su esposo, Abraham, hacia el desierto. Ella dedicó su vida a difundir la verdad de que hay sólo un Dios y a enseñarle al mundo lo que es la bondad a través de su increíble calidez y hospitalidad. El hogar de Sará era el prototipo ideal de lo que debe ser un hogar judío: su tienda estaba abierta por las cuatro direcciones, para que Sará y Abraham pudieran localizar mejor a los caminantes y pudieran invitarlos a entrar a su casa. Era un lugar donde todos se sentían renovados, tanto físicamente gracias a la abundante comida y bebida que Sará preparaba, como espiritualmente.

La tradición judía relata que Sará encendía las velas de Shabat en la tarde del viernes y estas seguían encendidas durante toda la semana, hasta el viernes siguiente, simbolizando la atmósfera de santidad que Sará logró crear en su hogar. Las mujeres judías en la actualidad descienden de Sará, y al encender sus propias velas de Shabat y de las festividades, seguimos sus huellas y traemos una sensación de santidad a nuestros hogares. Este es nuestro momento para nutrirnos de su fuerza y de su ejemplo y visualizar lo que esperamos en nuestras propias vidas y en nuestros hogares.

Una vez que se encendieron las velas, se acostumbra que las mujeres judías se tomen un momento para rezar. Algunas mujeres aprovechan esta oportunidad para bendecir a sus hijos o para formular sus propias plegarias expresando sus esperanzas individuales. Algunas mujeres dicen una bella plegaria pidiendo ayuda Divina para educar a su familia y recuerdan a las matriarcas Sará, Rivká, Rajel y Leá. Esta plegaria eterna se encuentra en muchos de los libros de plegarias. Este es tu momento para abrir tu corazón ante Dios, expresar todo lo que ansías y deseas parea el nuevo año. Es un poderoso momento espiritual si elegimos aprovecharlo.

Saludos de Rosh Hashaná

En Rosh Hashaná, la forma misma en que saludamos a las personas contiene bendiciones y transmite nuestras esperanzas de que los demás tengan un buen año.

La primera noche de Rosh Hashaná, los judíos se desean: "Un buen año, que seas inscripto y sellado (en el libro de la vida)". Algunos agregan: "de inmediato, para una buena vida y para la paz".

Durante el resto de la festividad, se acostumbra a desear a los demás Ktivá vejatimá tová, que seas inscripto y sellado para bien (en el libro de la vida). Algunas personas simplemente se desean un Shaná tová, o un buen año. Bendecir a los demás de esta manera crea un lazo y nos acerca a los otros judíos al comenzar un nuevo año.

Las comidas festivas

Uno de los aspectos más alegres de Rosh Hashaná son las comidas festivas que las familias y amigos comparten después de la sinagoga. Tradicionalmente se acostumbra a tener comidas especiales tanto a la cena como en los almuerzos de la festividad. Estas no necesitan ser comidas elaboradas, pero se acostumbra a servir la mesa de forma agradable, con un mantel y platos elegantes, y vestirse bien para comer.

Al igual que en otras festividades judías, las comidas de Rosh Hashaná comienzan con el Kidush sobre una copa de vino o de jugo de uva, y dos hogazas de jalá. (En Rosh Hashaná se acostumbra a usar jalot redondas en vez de trenzadas. Esto simboliza el círculo de la vida y el comienzo de un nuevo año judío). En vez de sumergir la jalá en sal, como se hace en Shabat, en Rosh Hashaná la sumergimos en miel, como un augurio de un nuevo año dulce.

Más allá de manzanas y miel

Comer manzanas sumergidas en miel es una vieja costumbre de Rosh Hashaná. La dulzura de la fruta y de la miel son un augurio para un nuevo año dulce. Las manzanas y la miel son sólo dos de los muchos simanim, o alimentos simbólicos que nos ayudan a evocar nuestras esperanzas y sueños para el nuevo año. Hay muchos otros alimentos auspiciosos y puede ser divertido probarlos. Estos alimentos poco habituales y las bendiciones que se dicen por ellos, agregan una nueva dimensión a la comida familiar y nos ayudan a pensar qué es lo que deseamos para el nuevo año.

Aquí hay algunos simanim tradicionales y sus bendiciones para ayudarte a comenzar. Se acostumbra a comerlos al principio de la comida, antes del primer plato.

Manzanas y miel simbolizan la dulzura. Primero se recita la bendición por la manzana: Bendito eres Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del universo, Quien crea el fruto del árbol. Después de comer la manzana se dice: Que sea Tu voluntad, Hashem, Dios nuestro y Dios de nuestros antepasados, que renueves para nosotros un año nuevo dulce y bueno.

Pescado tradicionalmente se considera una delicia judía. Este es otro simán. Después de comer el pescado se acostumbra a decir: Que sea Tu voluntad, Hashem, Dios nuestro y Dios de nuestros antepasados, que seamos fructíferos y nos multipliquemos como los peces.

Cabeza de pescado puede parecer un poco desagradable, pero muchas tiendas de alimentos kasher las venden o las regalan sólo para usarlas de simán. Tal como Rosh Hashaná es literalmente la "cabeza" del año, así también la cabeza de pescado nos recuerda que estamos al principio, con un año nuevo completamente en blanco por delante. Esto recuerda la promesa de Dios respecto a que si guardamos los mandamientos triunfaremos sobre nuestros enemigos: "Dios te colocará como cabeza y no como rabo, sólo estarás arriba y no abajo, si escuchas los mandamientos de Hashem, tu Dios". (Deuteronomio 28:13)

Granadas son un tema común en el arte y la cultura judía. En la antigüedad, los cohamim que trabajaban en el Templo en Jerusalem usaban unas túnicas blancas con granadas y campanitas de otro en el ruedo. Esto era porque las granadas están repletas de semillas, algunos dicen que tienen 613, la misma cantidad de mitzvot que hay en la Torá. Este fruto jugoso nos recuerda todas las mitzvot que podemos cumplir. Se acostumbra a comer granada y decir: Que sea Tu voluntad, Hashem Dios nuestro y Dios de nuestros antepasados, que nuestros méritos se incrementen como (las semillas) de una granada.

Estas y otras bendiciones para los simanim pueden encontrarse en los libros de plegarias judías para Rosh Hashaná, llamados majzorim (libros de plegarias especiales para Rosh Hashaná y Iom Kipur).

Una fruta nueva

Rosh Hashaná es el momento de nuevos comienzos. Un aspecto de esto es comer antes de la cena de la segunda noche de la festividad un fruto nuevo, alguno que no hayamos probado durante el último año.

Como en otras festividades, en Rosh Hashaná recitamos una bendición por las cosas nuevas, la plegaria Shejeianu, durante la cena, después del Kidush sobre la copa de vino o jugo de uva.

Bendito eres Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del universo, Quien nos mantuvo vivos, nos sostuvo y nos trajo a este momento.

En la primera noche, la bendición se refiere a la festividad de Rosh Hashaná. En la segunda noche también se refiere a un nuevo fruto que está sobre la mesa. Después del Kidush, se acostumbra a compartir rodajas de esa fruta. En mi hogar tratamos de ser lo más creativos posible. En el pasado hemos probado pitahaya (la fruta del dragón), peras asiáticas, yaca y rambután. Comprar estas delicias poco habituales es una manera divertida de entrar en la atmosfera de Rosh Hashaná; probarlas juntos nos convierte a todos en gourmets amateurs, intercambiando opiniones sobre la nueva fruta. Esta es una forma inusual y divertida de comenzar la cena de la segunda noche de Rosh Hashaná.

Tashlij

Una de las costumbres más bellas de Rosh Hashaná no tiene lugar en la sinagoga. El primer día de la festividad (o el segundo día si el primero coincide con Shabat o no puedes hacerlo por alguna razón), después del almuerzo, los judíos caminan hacia un cuerpo de agua (también sirven una pequeña corriente o un estanque) y simbólicamente arrojan sus pecados del último año. (Si no hay ningún cuerpo de agua cerca, entonces se hace Tashlij después de Rosh Hashaná, cuando sea conveniente. Tashlij se debe hacer hasta antes de que concluya Sucot).

La costumbre de Tashlij comenzó en los tiempos medievales. Hay varias explicaciones místicas para esta bella ceremonia, incluyendo el recuerdo de los antiguos Reyes de Israel que eran coronados cerca de cuerpos de agua. Ahora pensamos en ellos en Rosh Hashaná al contemplar que Dios es el Rey del mundo. El pensamiento judío tradicional dice que el agua representa la belleza de la Torá. Al estar cerca de ríos o lagunas, recordamos esta bella imagen: tal como el agua es necesaria para nutrir nuestro cuerpo, la Torá es necesaria para nutrir nuestra alma.

La ceremonia de Tashlij se encuentra en los majzorim de Rosh Hashaná (los libros de plegarias).

Plegarias personales

Rosh Hashaná puede ser un día muy agitado. Los servicios en la sinagoga duran varias horas y muchos tenemos planes para comer con parientes y amigos. Puede ser difícil encontrar tiempo para reflexionar, pero si lo hacemos eso puede recordarnos realmente de qué se trata el día y ayudarnos a mantenernos enfocados.

Cuando mis hijos eran pequeños, no siempre podía ir a la sinagoga. Recitaba en mi casa las plegarais del majzor y también decía mis propias plegarias, que brotaban directamente de mi corazón. El Talmud explica que "En Rosh Hashaná todas las personas del mundo pasan ante (Dios)" una por una (Mishná Rosh Hashaná 1:3). Este es nuestro momento para unirnos con lo Divino, nuestro momento para conectarnos. Las puertas de la plegaria siempre están abiertas, pero en Rosh Hashaná lo están todavía más. No importa cuáles sean tus planes, no dejes pasar el día sin un momento dedicado a las plegarias y a la reflexión.

Todos precisamos este día y la oportunidad que nos brinda de conectarnos con los Divino. Que podamos aprovecharlo este año para llegar a nuevas alturas espirituales y recemos para tener un año maravilloso. Que todos seamos inscriptos y sellados en el Libro de la Vida para un año bueno y dulce.