Un punto común de tensión en toda relación significativa es la batalla por balancear la cercanía con la autonomía. Si alguna vez sentiste ganas de gritarle a alguien que amas "¡Dame mi lugar!", estás en buena compañía; Adam, el primer hombre, esencialmente le gritó eso a Dios.

Después de comer la fruta en el Jardín del Edén: "…Dios llamó al hombre y le dijo: '¿En dónde estás?'". Adam contestó: "Escuché tu sonido en el jardín y me avergoncé porque estoy desnudo, por lo que me escondí" (Génesis 3:9,10).

Rav Shimshon Pincus, de bendita memoria, interpreta la respuesta de Adam como sigue: "Dios, escuché que me estabas buscando, pero tuve miedo. ¡Es demasiado para mí! Necesito algo de espacio, por lo que me escondí. Me encontraré contigo durante Rosh HaShaná y Iom Kipur, pero más allá de eso, déjame vivir mi vida en paz, déjame solo".

Sí, hay muchísimas ocasiones en las que te sientes inspirado para cumplir las órdenes de Dios, estudiar Su Torá y observar Sus mandamientos, pero hay veces en que trazamos una línea y nos alejarnos un poco, nos recluimos en nuestro espacio privado, un lugar en donde Dios ya no es el Amo del Universo, sino que nosotros lo somos.

Pero sólo puede haber un rey. Si sentimos que tenemos el poder para destronar a Dios, incluso sólo por unos minutos al día, lo que estamos creyendo es que somos la autoridad reinante en nuestro pequeño reino.

El tema principal de Rosh HaShaná es convertir a Dios en Rey. Este es el foco central de las plegarias del Majzor: "Reina sobre todo el mundo con Tu gloria… y aparece en el esplendor de Tu majestuoso poder sobre todos los que viven en la tierra… y todos los que tienen aliento en sus narices dirán: 'Dios, el Dios de Israel, es el Rey, y Su Reinado es absoluto".

¿Qué significa "coronar a Dios"?

Rav Pincus define reinado como el objetivo dominante que sirve como fuerza motivadora detrás de algo. Para quien está constantemente enchufado en un iPod, gasta cada dólar que tiene comprando música y revistas de música, la música es el “rey” que dirige su vida. Para otros puede ser el deporte o el dinero.

Coronar a Dios significa levantarnos cada mañana con el objetivo central en la vida de acercarnos a Él. Todas las decisiones y acciones tendrán que ser evaluadas en base a esta consideración fundamental: ¿esto me acercará o alejará de Dios? En otras palabras: no esconderse más.

Coronar a Dios - ¿Por qué?

La pregunta es: ¿Por qué querríamos coronar a Dios?

Hay muchos enfoques para esta pregunta, y cada persona necesita encontrar el enfoque que más le acomode. La explicación siguiente es la mejor para mí.

Hay una escena en la novela de Kurt Vonnegut, "Desayuno de Campeones", que explica el significado de Dios como Rey. El personaje principal, Kilgore Trout, está tomando algo en un bar sin inmiscuirse con nadie. De repente, siente que una presencia asombrosa está a punto de entrar al bar. El miedo se apodera de él.

¿Quién entra?

Kurt Vonnegut. Cuando el autor del libro se mete en la novela para visitar a su personaje, la percepción que Kilgore tiene del mundo cambia por completo: Se da cuenta de que no existe de manera independiente, sino que todo momento de su vida requiere un nuevo movimiento de la pluma del autor. Sin el autor, Kilgore deja de existir.

También se da cuenta de que su universo existe sólo en la mente del autor, y que más allá de su efímero mundo hay una dimensión más elevada – el mundo de Kurt Vonnegut – que es más real que la suya.

También descubre que, literalmente, todo lo que hay en su universo es una expresión de Kurt Vonnegut. Porque en el mundo de Kilgore, el autor es el único ser que tiene existencia verdadera.

Si Kilgore pudiera salirse de las páginas del libro y tocar a su autor, tendría una experiencia asombrosa y trascendental; en ese instante, Kilgore se despegaría de su universo ficticio – y revelaría la raíz de toda la realidad. Iría más allá de la Matrix.

Coronar a Dios significa elegir la trascendencia por sobre la transitoriedad, lo Infinito por sobre lo finito, la realidad por sobre la ilusión.

Nuestro mundo finito también es una creación. Todo lo que hay en él es una expresión de la unicidad de Dios; sin un nuevo acto de creación a cada instante nada podría existir, la única existencia real y verdadera es el Infinito, como declara Maimónides: "'Y el Eterno, tu Dios, es verdadero' (Jeremías 10:10) - es decir, Él sólo es verdadero y ninguna otra entidad posee verdad que se compare a Su verdad. Esto es lo que la Torá dice: 'No hay nada además de Él' (Deuteronomio 4:35), significando que, además de Él, no hay una existencia verdadera como la Suya" (Fundamentos de la Torá 1:4).

Este es el significado de que Dios es Rey – Él, solo, reina soberanamente en el universo porque es la única realidad que existe. Por lo tanto Dios es Uno – es decir, el único; no hay nada además de Él.

Coronar a Dios significa elegir la trascendencia por sobre la transitoriedad, lo Infinito por sobre lo finito, la realidad por sobre la ilusión.

En la Práctica

Con Rosh HaShaná a unos días, ¿cómo podemos hacer esto en la práctica? Entendiendo que no somos el rey de nuestro universo. Nunca podemos huir ni ocultarnos de Dios; no hay rincón en donde Él no pueda ser encontrado.

La Rebetzin Feige Twerski da una herramienta simple y efectiva que ayuda a aumentar la consciencia sobre Dios en nuestra vida diaria. Pregúntate varias veces al día, mientras estés haciendo lo que estés haciendo: "¿Está Dios cómodo aquí? ¿Se siente en casa al unirse a nosotros para nuestra cena familiar? ¿Le gusta pasar tiempo contigo y con tu esposo/a? ¿Es feliz estando contigo en tu trabajo? ¿Escuchando tus conversaciones telefónicas? ¿Mientras navegas en Internet?

Haciendo esta pregunta frecuentemente durante el día podemos aumentar nuestra conciencia de que Dios está aquí con nosotros, y podemos llegar a entender que al salir de nuestro escondite, adquirimos nuestra máxima independencia.