Querida Rebetzin Twerski:

Cada Rosh HaShaná que llega yo me comprometo a cambiar algo, y cuando el año termina, veo que soy la misma persona. A estas alturas me cuesta tomarme en serio a mí misma y reunir fuerzas para comprometerme a cambiar. ¿Cómo puedo hacer que este año sea diferente realmente?

Lectora a punto de rendirse

Respuesta de la Rebetzin Feige Twerski:

Querida lectora

El lamento y la frustración por la futilidad de las resoluciones de año nuevo es algo común para la mayoría de nosotros. A todos nos gustaría mirarnos en el espejo cuando el año termina y ver una persona diferente. Debido a que eso generalmente no ocurre, el proceso de teshuvá nos parece algo así como una farsa, un ejercicio de hipocresía. ¿A quién estamos engañando?

Pero hay buenas noticias. Nuestros sabios explican que si somos sinceros en el momento en que nos comprometemos al cambio, a pesar de lo que ocurre realmente al final, la resolución momentánea es muy preciada ante los ojos de Hashem. En pocas palabras, el momento en el que nos arrepentimos genuinamente no es cancelado por nuestra incapacidad de cumplir la meta a largo plazo.

El momento en el que nos arrepentimos genuinamente no es cancelado por nuestra incapacidad de cumplir la meta a largo plazo.

Un punto de referencia en nuestra historia colectiva incluye el glorioso momento cuando experimentamos la increíble revelación en el Monte Sinaí. Todos nosotros estuvimos a los pies del Monte Sinaí y nos comprometimos con Dios y Su Torá. Luego, sólo 40 días después, cuando Moises demoró en bajar de la montaña (debido a un mal cálculo por parte del pueblo), la nación fue cómplice en un acto de idolatría; la creación y la adoración del becerro de oro. El pueblo judío había bajado figurativamente desde "la cima de la montaña hasta el fondo del pozo". Pero, nosotros no perdimos nuestro estatus. Permanecimos siendo el "pueblo elegido". Es más, la festividad de Shavuot que conmemora la entrega de la Torá se celebra anualmente como el momento cúlmine de nuestra historia, un instante recordado para siempre por Dios y el hombre como el ápice del compromiso y la dedicación. Nada, ni siquiera el tan desafortunado desliz que ocurrió a continuación, puede arrancar de nosotros ese momento, ya que la resolución y la intención en aquel momento fue real y genuina.

El Creador, de acuerdo a Su gran compasión, toma en cuenta nuestra defectuosa naturaleza humana, y una de nuestras fallas más serias es nuestra inhabilidad de romper el hábito y la rutina.

Conoce a tu enemigo

Pero no te rindas antes de siquiera intentarlo, mi querida lectora. Hay consejos y salvavidas que podemos utilizar para incrementar las posibilidades de éxito.

El Rey David pasó toda su vida tratando de expiar su encuentro ilícito con Batsheva, un evento inapropiado para un hombre de su estatura. "Mi pecado esta frente a mí siempre", exclama él en el libro de Salmos. Nuestros sabios explican que el Rey David no dice que él se estaba hundiendo continuamente en la culpa por su mala acción. La palabra "jatati", utilizada para referirse al pecado, alternativamente significa "mi vulnerabilidad". La frase "Mi vulnerabilidad está frente a mí siempre", es la declaración que el Rey David destaca como una ruta clara para enmendar comportamientos pasados. Él sugirió que identifiquemos y nos mantengamos conscientes de nuestra vulnerabilidad ante ciertos comportamientos. Al hacerlo, estaremos alerta para evitar caer presa de nuestra debilidad.

Sara, una gran mujer, me comentó que su pasado escabroso la convirtió en una persona muy crítica. Se juzgaba a sí misma con dureza y tenía expectativas irrazonables de otros, como consecuencia de esto ella siempre estaba decepcionada. Gracias a que estaba consciente de la dinámica de su situación, ella me visitó periódicamente en mi consulta y recibió un ajuste adecuado, lo cual trajo mayor balance a su vida.

Los rumores eran el talón de Aquiles de Karen. Reconocer su tendencia a compartir información acerca de otros, la ayudó a presionar el botón de pausa. Ella se tomaba un momento antes de hablar para visualizar el daño potencial que podría causar en la vida y el bienestar de otras personas si generaba un rumor. Ella se preguntó a sí misma si el disfrute derivado de revelar información acerca de otros valía el daño generado. Gracias a esto, ella pudo reducir considerablemente los incidentes que involucraban rumores.

La Némesis de Rajel era el pensamiento negativo. Últimamente, ella se dio cuenta de que nosotros creamos nuestra realidad a partir de nuestros pensamientos; por lo tanto, debido a que nosotros somos los pensadores, es nuestra prerrogativa elegir qué pensamientos adquirir y cuáles dejar ir.

Jack se enojaba fácilmente. Mantenerse alejado de temas conflictivos y ausentarse cuando una situación se acaloraba lo ayudó a mantener la calma. A Jack le aconsejaron instituir un sistema de premios y castigos. Si sucumbía ante un ataque de ira, tendría que pagar $50 dólares a cierta institución de beneficencia. Resultó de maravilla. Ni qué decir, sus arrebatos disminuyeron y fueron cada vez más distantes entre sí.

Otra herramienta extremadamente efectiva es tener un "consejero". Cuando uno comienza a tambalearse y siente que está perdiendo la batalla, tener a una persona cercana que ha atravesado en el pasado una situación similar es extremadamente útil para mitigar la caída.

Reconocer al enemigo —nuestra vulnerabilidad particular—, nos ayuda a estar preparados y a evitar situaciones que pueden menoscabar la posibilidad de un cambio.

Decirlo en voz alta

Otra manera de optimizar la efectividad de nuestras resoluciones es decirlas en voz alta. Las fuentes judías nos aconsejan verbalizar nuestros objetivos. Las palabras habladas crean una realidad, una presencia, a diferencia de los pensamientos aislados que son fugaces. Articular nuestras metas en voz alta ante un amigo, esposa/o, mentor, etc., incrementará las posibilidades de que las tomemos en serio. De hecho, las palabras pronunciadas por Dios, fueron las que llevaron al mundo a la existencia. Los seres humanos, creados a imagen de Dios, también tienen la capacidad de crear mundos: nosotros creamos la realidad en la cual existimos a través de las palabras que pronunciamos.

Tomar acción

Adicionalmente, nuestros sabios nos dicen que después de un momento de inspiración, debemos actuar para poder concretizar y materializar las ideas. Asistir a clases con contenido espiritual, o a un programa de estudio en parejas, es un medio poderoso para mantener la conciencia de los valores que queremos fortalecer y el crecimiento que queremos alcanzar. Un compañero de estudio una vez a la semana por una hora, o una sesión telefónica diaria de 10 o 15 minutos puede hacer una gran diferencia.

Visión inspirada

Rav Orlofsky de Jerusalem, comparó la eficacia temporal de las resoluciones con fotografías tomadas en casamientos o en otras celebraciones familiares. El destacó que las fotografías, particularmente las de las mujeres maquilladas y elegantemente vestidas, no representan la realidad de esas mismas mujeres en el día a día. Sin embargo, las fotografías están expuestas en la pared y en los álbumes para que todos las vean.

“¿Por qué —pregunta él—, las mujeres disfrutan tanto verse a sí mismas en esas fotografías donde se ven tan diferentes de lo habitual? ¿No es acaso una ilusión?”. Su respuesta es una luminosa percepción acerca de la psicología humana. Él declara que a pesar de que la mujer en su estado habitual no se equipara a la mujer en la fotografía, ella sabe que debido a que alguna vez se vio así, el potencial existe, y si ella quiere puede replicar esta apariencia.

Similarmente, querida lectora, tenemos momentos, especialmente en estos días de inventario personal anteriores a las Altas Fiestas, en los que nos comprometemos sinceramente a alcanzar nuestro potencial. Es verdad que en algún punto a lo largo del camino podemos perder de vista la visión que tuvimos de nosotros mismos, pero con un poco de esfuerzo podemos revivir esa visión más y más seguido. Gota a gota, con pequeños incrementos, habrá una diferencia perceptible.

Finalmente, querida lectora, no te juzgues a ti misma demasiado duro. Date crédito por las victorias alcanzadas, sin importar lo pequeñas que parezcan ante tus ojos. Recuerda que el éxito engendra éxito. Y, por supuesto, asóciate con Hashem y acepta Su ayuda. Con la ayuda de Dios y tu deseo genuino, indudablemente serás bendecida con un año bueno y significativo.