Si en Rosh HaShaná somos juzgados y deseamos ameritar un resultado favorable, entonces ¿no deberían expresar nuestras plegarias el vital deseo de mejorar? ¿Por qué no hay ninguna mención sobre la teshuvá, el arrepentimiento? Además, ¿no parece el saludo festivo de feliz año nuevo fuera de contexto para un día que debería ser más solemne?

Podemos entender el propósito de Rosh HaShaná por medio de los puntos centrales de la plegaria de musaf de ese día. La plegaria está organizada en tres secciones:

1. Maljuiot (Reinado): Comenzamos la plegaria silente especial de Rosh HaShaná coronando a Dios como nuestro Rey.

La prohibición de adorar a un dios extraño suele ser entendida como una prohibición para los judíos de suscribirse a la idolatría, al paganismo y a las deidades de otras religiones. Esta prohibición pareciera no ser tan relevante hoy en día, pero sin embargo el Talmud explica que este mandamiento no sólo se refiere a adorar ídolos sino que también se refiere a darle crédito a otras influencias negativas.

Rav Ierujam Levovitz, uno de los grandes guías espirituales del siglo pasado, profundiza en esta idea y sugiere que los deseos nocivos no siempre se presentan como malos. Es cierto, hay placeres en la vida que sabemos claramente que son malos, pero también hay influencias y deseos que se presentan como la voz en nuestro interior que supuestamente se interesa por nosotros. Podría ser por ejemplo la voz que nos dice que avancemos en los negocios a expensas de nuestros valores fundamentales. También podría ser la voz que enmascara nuestros celos con la necesidad de no ser menos. Al vernos enfrentados con un dilema ético o moral, podría parecernos que hay dos caminos legítimos hacia la grandeza, pero el problema es que por lo general el segundo camino es comparable a un dios extraño, es la fuerza alternativa que nos aleja de Dios y de Sus mandamientos.

Cuando declaramos la unicidad de Dios en Rosh HaShaná estamos reconociendo que esos caminos alternativos son una fuerza de desafío. Ir detrás de influencias negativas que pueden ser promovidas por la sociedad es un camino que nos dejará insatisfechos. Deseamos enfocarnos en lo que es realmente importante para nuestras vidas y en nuestros valores fundamentales. Este es el mensaje de Maljuiot, Reinado.

2. Zijronot (Recuerdos): Una vez que establecemos nuestros objetivos fundamentales en la sección de Reinado, las plegarias pasan a la sección siguiente, llamada Zijronot. Zijronot suele traducirse como recuerdos, pero es inconcebible que exista tal cosa en el contexto de un Dios todopoderoso. ¿Cuál es entonces el punto de esta sección de la plegaria de Rosh HaShaná?

Zijronot se refiere a la capacidad de Dios de identificar y considerar todos los factores y aspectos de una decisión. Dios está consciente de nuestra misión en la vida, de nuestras motivaciones, nuestros pensamientos y nuestros deseos. Cada una de estas facetas es considerada de manera individual y también grupal en el momento en que somos juzgados.

¿Cómo nos impacta todo este conocimiento global en un nivel práctico? La grandeza según como la define un mortal es algo superficial, ya que es imposible considerar los regalos innatos y los desafíos que son parte de la composición de una persona. Sin embargo, cuando es Dios quien la define entonces la grandeza es algo mucho más profundo, ya que considera todos los aspectos de la persona: sus capacidades, sus logros, sus fracasos e incluso sus intenciones. No hay una definición absoluta para el éxito, sino que depende de cada persona.

Como dijo el Kotzker Rebe, un grandioso maestro jasídico conocido por sus ingeniosas observaciones: “Quien está en la base de una escalera pero está subiendo, está mucho mejor que quien está en la cima pero está bajando”. Todos tenemos nuestras dificultades, predisposiciones y defectos. Sin embargo, si estamos esforzándonos para subir, entonces estamos esforzándonos para alcanzar la grandeza.

Reconocemos que el proceso de establecer a Dios como nuestro Rey y de desarrollar una relación con Él depende de quiénes somos y de cuáles son nuestras fortalezas. Esta es una idea alentadora ya que gracias a ella comenzamos a darle importancia a nuestros desafíos relativos y a cada obstáculo que superamos.

3. Shofarot (Shofar): Shofarot se refiere al cuerno lleno de simbolismo llamado shofar, el cual hacemos sonar en Rosh HaShaná. ¿Qué representa el shofar? Maimónides nos dice que simboliza un nuevo comienzo. Por eso estuvo presente en el Monte Sinaí cuando se formó la nación judía y por eso lo hacemos sonar en Rosh HaShaná, cuando deseamos tener un nuevo comienzo.

¿Por qué deseamos un nuevo comienzo?

Como mencionamos anteriormente, comenzamos nuestras plegarias declarando la unicidad de Dios y el camino en la vida que quisiéramos tomar. Luego continuamos definiendo el contexto para esos objetivos de vida, considerando nuestras capacidades y lo que Dios espera de nosotros en particular. Después de completar esta autoevaluación, nos preguntamos si podríamos haber logrado más durante el año anterior. ¿Hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para mejorarnos a nosotros mismos, así como a nuestra relación con los demás y con Dios? La respuesta de esta pregunta probablemente nos deje mudos.

Por lo tanto le pedimos a Dios un nuevo comienzo. Soplamos el shofar.

Deseamos ganarnos nuestra existencia, pero nunca debemos olvidar que somos humanos e imperfectos. Nos deshacemos de la idea equivocada de que Dios es un grandote abusador en el cielo que busca encontrar errores en nuestras acciones y al cual debemos calmar por medio de rituales extraños. Lo que Él quiere en realidad es brindarnos Su bondad y nosotros le pedimos que lo haga por el bien de nuestra relación. Lo hacemos soplando el shofar.

Esta relación es el significado y el propósito de Rosh HaShaná. En este día de nuevos comienzos Dios no nos pide que examinemos nuestros pecados. En lugar de eso reconocemos nuestra conexión con nuestro Padre y Rey. El lazo es mayor y más poderoso que nuestros defectos y errores particulares. Clamamos a Él con el shofar y le pedimos que continúe nuestra relación. Nos enfocamos en nuestro destino en lugar de enfocarnos en los pequeños giros que hemos dado a lo largo de nuestra travesía.

Nuestra voluntad de convertir a Dios en nuestro Rey es la que nos da derecho a una nueva vida. Nuestro pedido de vida está basado en nuestro deseo de tener una relación con Él. Al igual que con las otras relaciones, es imposible que no haya áreas que necesiten mejorar. Sin embargo, esas imperfecciones no deberían disminuir el valor de la relación.

Por eso Rosh HaShaná es una celebración del reinado de Dios y de nuestro deseo de tener una relación con Él. Quiera Dios que este Rosh HaShaná sirva como un preludio para un feliz año nuevo para cada uno de nosotros y nuestras familias.

Adaptado de las enseñanzas de Rav Itzjak Berkovits.