Uno de los mayores indicadores de que alguien te ama y que le importas, es que te demuestra que siempre está pensando en ti. Te llama a menudo para saber cómo estás y qué novedades hay. La llamada del shofar nos recuerda que el Rey del universo nos ama, que piensa en nosotros y que se interesa en nuestra vida. Nos está juzgando porque nos ama, tal como una madre juzga a sus hijos para asegurar que estén en el buen camino y tengan una vida de calidad.

En Rosh HaShaná proclamamos que Dios es el rey y lo invitamos a que gobierne sobre nosotros. No como un tirano que nos amenaza con castigos si no obedecemos cada uno de sus deseos y caprichos, sino que lo invitamos a gobernar sobre nosotros porque sabemos que nos ama y quiere lo mejor para nosotros.

El mensaje esencial de Rosh HaShaná es que Dios quiere una relación con nosotros. El shofar es un llamado de amor. Es el momento para examinar honestamente tu relación con Dios. Y tú, ¿qué tanto quieres una relación con Él? ¿Qué puedes hacer para mejorarla?

La intimidad requiere de honestidad emocional. Si no soy capaz de decirte cómo me siento de verdad, entonces nunca podemos ser cercanos. Si simulo que todo está bien cuando no lo está, entonces te estoy robando la oportunidad de tener intimidad. Para mejorar nuestra relación con Dios, debemos ser vulnerables y decirle cómo nos sentimos. Eso requiere que seamos honestos con nosotros mismos.

¿Qué es lo que evita que me sienta más cercano al Rey? Él quiere saber cuáles son nuestros verdaderos sentimientos respecto a Él. Algunos ejemplos pueden ser:

Me siento abandonado y solo”.
A veces no estoy seguro de que existes”.
Te tengo miedo”.
Estoy enojado contigo”.
Me siento culpable y siento que no estoy haciendo suficiente”.
Siento que me exiges demasiado”.

En Rosh HaShaná Dios nos dice: “Ven, habla conmigo. Sé honesto conmigo. Sé honesto contigo mismo. Quiero saber cómo te sientes de verdad. Está bien que te sientas así. Te amo. Puedo aceptarlo. Sólo ven, sé honesto conmigo y háblame. Podemos hablar las cosas y construir una relación mejor, más fuerte y más cercana. Es tan importante para mí. Eres tan importante para mí. Por favor, ¿por qué no lo intentamos?”.

Algunos pasos que podrías dar:

  1. Identifica cuál es tu mayor lucha con Dios. Identifica lo que más te molesta.

  1. Una vez que hayas identificado lo que te molesta, comprométete a trabajar en ello. No digas que “las cosas son como son” y que no puedes hacer nada al respecto para cambiar lo que sientes.

  1. Habla con alguien sobre tu lucha para ver cómo podrías trabajar para cambiar la forma en que te sientes.

  1. Haz un plan de acción para continuar trabajando en este tema después de las festividades. Recuerda: nuestra mayor batalla se encuentra donde yace nuestro mayor potencial para transformación.

Mientras trabajamos en nuestras dificultades con Dios, es crucial recordar que independientemente de cómo nos sintamos con Él, Su amor por nosotros es incondicional. Al igual que un niño que huye de casa y sus padres sólo piensan en una cosa: la esperanza de que el niño vuelva a casa mientras lo esperan con los brazos abiertos.

Entonces, detente. Respira profundo. Enfócate ahora mismo en esta gran verdad: estar vivo es maravilloso. Con todo el dolor y la batalla de la vida, en nuestro interior valoramos el regalo de ser personas conscientes y pensantes, llenos de sentimientos. Mira alrededor y recuerda Quién te ama y Quién te da esta increíble experiencia de estar vivo.

La mayor oportunidad de crecimiento de Rosh HaShaná es esforzarnos para entender y mejorar nuestra relación con Dios. Cuando la festividad haya terminado, deberíamos sentir que nuestra relación con Dios cambió. Usemos estos dos días de buena manera. Si lo hacemos, podríamos realmente entender por qué estos días son llamados “los días de sobrecogimiento”.