Querido hijo:

Quiero desearte un Shaná tová, un año bueno y dulce, y compartir contigo algunas cosas que creo que debes saber.

Cuando te veo, veo algo muy diferente a lo que tú ves cuando te miras en el espejo. Tú te ves cómo eres ahora. Cuando yo te veo, veo lo que puedes llegar a ser. Mi objetivo principal es ayudarte a crecer desde donde estás ahora, para que llegues a ser lo que sé que puedes ser.

En ocasiones te esfuerzas de gran manera para convertirte en aquella persona que podrías llegar a ser. Entonces simplemente te miro, con gran nájat, y te guío gentilmente en esa dirección. Orquesto los eventos y las experiencias de tu vida diaria para asegurar la máxima probabilidad de que logres tu objetivo.

Pero en otras ocasiones tengo que ponerte desafíos y dificultades para que puedas transformar tu potencial de grandeza en realidad. Sé que esos momentos a veces son dolorosos, pero si no te desafío entonces nunca utilizarás todo tu potencial. Recuerda por favor que estoy más cerca de ti en aquellos momentos que en cualquier otro instante.

Quiero contarte sobre uno de mis empleados más importantes. Es el vicepresidente de 'Desarrollo personal'. Su nombre es iétzer hará, la inclinación hacia el mal, y trabaja para mí 365 días al año, las 24 horas del día. El iétzer hará tiene una mala reputación, pero en realidad es tu mejor amigo. Si no fuese por él, jamás llegarías a nada. Le di poder para que ponga obstáculos en tu camino y para que te bombardee constantemente con tácticas creativas, pero sólo tienen por objetivo desafiarte y ayudarte a mejorar. El iétzer hará y yo tenemos un solo objetivo para cada vez que te encuentras con él: ambos queremos que lo superes y le muestres quién eres. Obviamente cuando lo superas debo mandarlo con un obstáculo más difícil para que superes, porque así es como podrás llegar a ser grandioso.

Déjame darte un buen consejo: habla conmigo. De forma seguida. Y no creas que sólo entiendo hebreo. Entiendo todos los idiomas que hay. Háblame en tu propio idioma. Y tampoco tienes que esperar hasta estar en una sinagoga para hacerlo; háblame en cualquier momento del día, sin importar qué estés haciendo (manejando, caminando, etc.). Háblame antes de irte a dormir. Y, por sobre todo, háblame en Shabat. Siempre estoy disponible y soy un muy buen oyente. De hecho, te entiendo mejor que nadie (incluso que tú mismo), porque tú eres mío y yo te creé. Entonces no seas tímido, no te sientas incómodo, tan sólo abre tu corazón frente a mí y prometo que te responderé.

Y aprovecha Shabat, es mi regalo especial para ti. Apaga el teléfono, la computadora, la táblet y todos los otros aparatos, y utiliza el tiempo para nutrir tus relaciones más importantes: la que tienes conmigo, contigo mismo y con tus seres queridos. E incluso si no puedes usar las 25 horas para esto, utiliza al menos una parte del día para conectarte conmigo.

Te cuento un secreto: hablo contigo todo el día, sólo que lo hago con un suave suspiro. Tienes muchos sonidos que compiten, una cacofonía de ruidos que te rodean y me dejan afuera. Encuentra un tiempo tranquilo, un Shabat, y escucha. Te asombrará lo que oirás.

No trates de vivir la vida solo. Quiero que encuentres un mentor que te guíe y te muestre cómo encontrarme y conectarte conmigo. Cuando encuentres a esa persona, aférrate a ella y no la dejes ir. Haz que te enseñe y te guíe, y graba sus consejos en tu corazón.

Además, encuentra a alguien que te acompañe en esta travesía. Es mucho más fácil transitar el camino si tienes compañía. Ambos pueden ayudarse a permanecer enfocados y así alcanzar sus objetivos.

Si puedes, haz el esfuerzo para llegar al lugar de la tierra en donde más se siente mi presencia. Pasa un tiempo en mi ciudad e imprégnate de la sabiduría que emana de sus antiguos muros.

Rosh HaShaná se acerca. Es el cumpleaños de la humanidad, el momento en que reviso el plan de la historia humana y reescribo el acto siguiente para el año que va a comenzar. Piensa en qué rol importante quieres tener. Estoy dispuesto a dejarte tener cualquier rol con tal de que te comprometas. Entonces, piensa en grande y plantea una visión apasionada de lo que quieres ser este año entrante. Y en Rosh HaShaná, en lugar de contar cuántas páginas faltan para terminar el rezo, háblame y dime qué rol quieres tener.

El 'Libro de la vida' estará abierto ese día, y yo pondré el bolígrafo en tus manos. Elige la vida.

Con amor,

Tu Padre celestial, quien cree en ti y te ama incondicionalmente.