Rosh HaShaná es el 'Día del juicio' del judaísmo. ¿Suena atemorizante, verdad? Pero si te lo propones, éste puede convertirse en el día más fantástico de tu vida. Aquí te presento cinco ideas que te pueden ayudar a aprovechar al máximo este Rosh HaShaná.

1. Dios nos juzga porque nos ama

Hace poco visité una familia y el tema de conversación terminó siendo la continuidad judía. El padre aprovechó la oportunidad para hablar con su hijo, quien estaba a punto de irse al extranjero a estudiar durante un año en una universidad. El padre alentó mucho a su hijo a estar orgulloso de ser judío, a actuar como un mensch y a no olvidar nunca que "el mundo te está observando porque eres judío". Luego, en privado, le pregunté al hijo cómo se sentía, a lo que me respondió: "Bueno, un poco incómodo, pero sé que mi padre dijo lo que dijo porque me ama".

Si bien el tono del padre fue un poco fuerte, estuvo lleno de amor. Quería guiar a su hijo para ayudarlo a tener una buena vida. Era claramente un acto de amor y su hijo lo entendió así.

¿Acaso no tiene todo padre un ojo crítico con su hijo? ¿No está todo padre de una u otra forma "juzgando" constantemente a sus hijos? Los padres lo hacemos porque tenemos un gran interés en ayudar a nuestros hijos a tener una vida significativa y feliz.

De la misma manera, el Creador del universo no nos juzga porque quiere castigarnos, sino que lo hace porque nos ama y porque quiere asegurarse que tengamos una vida grandiosa. Entonces, cuando entres a la sinagoga este año, siente el abrazo lleno de amor de un Padre a quien le importas y que lo único que quiere es lo mejor para ti, como decimos en la plegaria de la festividad: “¡Porque Él es el Rey que desea la vida!”.

2. Escucha el shofar diciendo: “¡Te amo, despierta y vive!”

Dios está tratando de llamar nuestra atención. Está llamándonos a cada uno con el sonido del shofar. Un toque del shofar es como un llamado en voz alta que dice: “Sólo quiero asegurarme que estás escuchando”. Otro tono es mucho más suave, y toca una parte más profunda y vulnerable de nosotros. Escuchar el shofar es una oportunidad excelente para sentir el amor de Dios. Nos llama con una canción de amor, rogándonos: “Por favor despierta. Detente un momento y piensa seriamente hacia dónde está yendo tu vida. Por favor, piensa en lo que realmente quieres. Hazlo mientras todavía hay vida en ti. Lo único que deseo es que tengas todo lo bueno”.

Cuando escuches el shofar este año, escucha con atención y oye la canción de amor que está sonando sólo para ti.

3. Elige vivir una vida grandiosa

Puede que Dios ponga la 'buena vida' delante de nosotros y nos diga: “Elige esto”, pero si no tenemos la claridad suficiente para desearla, entonces nunca la obtendremos de verdad.

El poder de la voluntad es el único poder real que tenemos en este mundo. Rosh HaShaná es el momento para aprender a utilizarlo.

Había una vez un rey que iba a las villas para visitar a los pobres una vez al año. En una de las visitas se acercó a un campesino que estaba muy triste y le dijo: “Te daré cualquier cosa que desees”. El campesino sonrió y dijo: “Quiero un poco de paja para reparar el hoyo en el techo de mi choza”.

¿El rey le ofreció lo que quisiera y todo lo que pidió el campesino fue un poco de paja? ¡Qué trágico! ¡Podría haber pedido una mansión!

En Rosh HaShaná el Rey del universo nos pregunta: “¿Qué deseas?”. ¿Cuál será nuestra respuesta? ¿Seremos como el campesino y pediremos paja?

Todo el mundo quiere tener una vida grandiosa. Pero si no nos encargamos de clarificar qué significa la grandeza, entonces probablemente terminaremos adoptando los valores y estándares de nuestra sociedad, que proponen la 'búsqueda de comodidad' más que la 'búsqueda de grandeza'. ¿Cómo es una vida grandiosa? ¿Hay una descripción que nos deje completamente satisfechos?

4. Pregúntate: ¿Para qué estoy viviendo?

Para vivir con grandeza hay una pregunta que uno debe hacerse obligatoriamente: ¿Para qué estoy viviendo? Después de todo, ¿cómo puedo vivir si no sé para qué estoy viviendo? La mayoría de las personas evitan esta pregunta. Nos ocupamos en nuestras tareas para no pensar en el rumbo que ha tomado nuestra vida. Es una pregunta profunda y hace falta una gran cantidad de coraje e integridad para plantearla.

En Rosh HaShaná Dios nos pide que nos miremos al espejo y juzguemos lo que vemos. Es un desafío inmenso y abrumador. Dios nos está dando vida y nosotros no sabemos qué hacer con ella. La vida es demasiado preciada para que la desperdiciemos. Rosh HaShaná es el momento para clarificar para qué vivimos.

Es más, ¿cómo puedo vivir una 'buena vida' si ni siquiera sé lo que significa 'bueno' para mí? Hay muchas cosas que las personas llaman buenas, como el amor, la creatividad, el poder, la amabilidad, el conocimiento, el pensamiento, la salud, la paz, la relación con Dios, la riqueza, etc. En Rosh HaShaná debemos explorar esta pregunta: De todas las cosas que la gente considera buenas, ¿cuál es el mayor bien? Sólo cuando sepamos esto podremos vivir realmente una 'buena vida'. ¿Por qué conformarse con lo segundo mejor cuando podemos tener lo mejor?

5. Monitorea tu experiencia personal

La palabra hebrea para plegaria es lehitpalel, que significa 'juzgarse a uno mismo'. La plegaria es una oportunidad para el autodescubrimiento. Leer las plegarias sin reflexionar sobre la forma en que nos hacen sentir es como ir a un concierto con tapones en los oídos. Utiliza la plegaria como una herramienta para el autodescubrimiento y el crecimiento por medio de escuchar tus sentimientos.

Por ejemplo, puede que haya un momento en el servicio de rezos que te emociona mucho. Es crucial que te aferres a ese sentimiento y que te esfuerces para entender por qué ese momento fue especial para ti. Si logras entender el significado de esa experiencia habrás descubierto algo muy valioso que podrás utilizar durante el resto de tu vida.

Por otro lado, puede que te sientas aburrido y desconectado. Acá también es crucial que te preguntes: “¿Qué siento y por qué?”. Entender nuestra incomodidad emocional en lugar de contar los minutos hasta que termine el servicio, puede expandir mucho las fronteras del autoconocimiento.

La plegaria nos enseña a vivir con conciencia. Durante las Altas Fiestas no sufras durante las plegarias; en lugar de eso, permite que estas sean vehículos para el autodescubrimiento y el crecimiento personal. Sé honesto. Sé curioso. No son días para desconectarte, sino para conectarte escuchando tus sentimientos más profundos y aprendiendo de ellos.

En el judaísmo, toda festividad es una oportunidad para la transformación personal. Rosh HaShaná y Iom Kipur son llamadas las Altas Fiestas porque ofrecen oportunidades extra de autodescubrimiento y crecimiento personal. No son días de aburrimiento y tristeza. Este año, aprovecha la oportunidad y exprímela al máximo.