Hubo años en los que tuve “Grandes Pedidos”: un marido cuando era soltera, un hijo cuando me casé, una nueva casa, un nuevo trabajo. Suplicaba y hacía promesas a cambio de obtener lo que deseaba. Lo cual era muy estresante. ¿A quién le gusta estar todo el tiempo suplicando? Es bueno saber que no necesito intercambiar buenos actos a cambio de favores porque en verdad no pido nada. Además, de todas maneras muchas de mis resoluciones nunca llegaron a concretarse.

Pero este año no. Afortunadamente este año no espero demasiado. Ya sabes, sólo salud, felicidad y manutención. Lo usual.

¡Ah! Por supuesto que deseo lo mismo para mi esposo y para mis hijos. Y para mis padres, obviamente. Y para los padres de mi marido, y para todos nuestros hermanos. También para nuestros amigos y vecinos. Al final de cuentas, ninguna persona es una isla.

Pero realmente me siento bien de no tener que pedir demasiado.

Es decir, en el nuevo año me gustaría tener todas mis facultades mentales intactas. Y mi capacidad de hablar y de caminar. La visión periférica también es importante. Y el equilibrio. Dicen que sufrir de vértigo es espantoso.

Es imperativo que tenga un auto. Y nafta y lugares adónde ir y dinero para comprar cosas al llegar allí. Y quiero que mis hijos me llamen para avisarme si se van a demorar. Por lo tanto, necesitaré un teléfono que funcione y necesito que mis hijos estén sanos para que puedan salir.

Quiero que mi boca no tenga aftas y que mi columna se mantenga alineada. No quiero tener úlceras. Quiero que mi memoria se mantenga fuerte y que mis amigas me apoyen sin ser invasivas.

Quiero que mi esposo me ame y también quiero amarlo. Así que probablemente los dos necesitaremos seguir trabajando sobre todos los temas que las parejas deben trabajar a diario: compasión, compartir, ecuanimidad. Esto requiere bienestar emocional, así que necesitaré mucho de eso.

Quiero tener la oportunidad de cocinar mucho. Quiero ser capaz de leer una receta con buena vista y poder moverme sola por mi cocina para buscar los ingredientes. Quiero un horno donde poder cocinar dentro de una casa que me pertenezca. Quiero que alrededor de mi mesa haya gente a la que pueda alimentar. Y quiero una mesa.

Quiero que mis hijos tengan éxito y que también sean bondadosos. Quiero que crezcan en todos los sentidos, pero de una forma normal, nada drástico ni fuera de los percentiles adecuados. Sólo un crecimiento bueno y sano para niños buenos y sanos. Quiero que puedan correr y hacer lío y a veces olvidar limpiar sus habitaciones porque están demasiado ocupados con sus vidas. Quiero que tengan vida.

Quiero que mi familia se sienta orgullosa de mí. Que estén satisfechos conmigo. Que me amen. También quiero estar orgullosa, satisfecha con ellos y amarlos. Quiero poder decírselos y que puedan escucharlo y entenderlo con sus mentes abiertas y con buen funcionamiento, y que su corazón pueda aceptarlo.

Quiero que la gente que está enferma se cure, que los pobres ganen dinero y que los que se pelearon puedan hacer las paces. Quiero estar a salvo de los huracanes. Quiero que el mundo trate mejor a los judíos y quiero que los judíos nos tratemos mejor entre nosotros. Quiero paz mental.

Quiero todas las cosas que tuve el año pasado más todas las cosas que no tuve y hubiera deseado tener, además de todas las cosas que todavía ni siquiera sé que quiero.

Quiero una conexión con mi Creador que surja de un lugar de gratitud, calidez y amor. No del miedo ni de las dificultades. Quiero estar ocupada con cosas buenas. Quiero reconocer las cosas buenas que tengo y no sentirme exasperada. Quiero valorar la pila de ropa sucia, porque eso significa que tenemos ropa y que somos capaces de movernos y ensuciarnos y que después también podemos lavarnos. Quiero valorar tener que buscar y llevar a mis hijos a todos lados porque eso significa que tengo hijos.

¡Quiero tiempo! Necesito tiempo para hacer todas las cosas que me estuve prometiendo que iba a hacer: tomar una clase de arte, limpiar el cajón donde junto todas las chucherías, trabajar sobre mi paciencia. Quiero que mi café esté caliente y mi helado frío y quiero ser capaz de tragar ambas cosas sin dificultad. ¿Sabes que algunas personas no pueden tragar? No quiero eso.

Quiero días que estén repletos pero que no sean abrumadores. Quiero enfrentar sólo el desafío de un exceso de felicidad. Quiero enfrentar el desafío. Quiero cumplir la voluntad de Di-s. Quiero ser agradecida. Quiero tener serenidad.

Sólo quiero todas las cosas que ya tuve este año más todas las cosas que no tuve y hubiera deseado tener, además de todas las cosas que todavía ni siquiera sé que quiero.

Pero casi llegamos a Rosh HaShaná y no tomé ninguna resolución. En verdad no cambié nada ni trabajé demasiado sobre mí misma. No logré encontrar el tiempo para hacer promesas ni para examinar mi comportamiento.

Por eso pienso que menos mal que este año no pido demasiado.


Este artículo apareció originalmente en la revista Mishpacha