Es, quizás, la cita más famosa del siglo 20.

Fue dicha por el primer hombre en la luna, Neil Armstrong, quien murió la semana pasada a los 82 años. Fue oída por más de 600 millones de personas alrededor del mundo.

En el momento en que Armstrong puso su pie en la luna, en 1969, pronunció estas famosas palabras: "Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad".

Que fantásticas 15 palabras. Dicen tanto con tan poco.

De hecho, el pequeño paso de Armstrong (si es que se puede describir un movimiento en el espacio como pequeño) representó un maravilloso logro para la humanidad.

Interesantemente, Neil Armstrong afirmó que en realidad había dicho otra cosa: "Este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad".

Pero todo el mundo escuchó la frase con la palabra el, "Un pequeño paso para el hombre…"

Luego, cuando Armstrong escuchó varias veces la grabación de lo que había dicho, eventualmente admitió que había dicho lo que todos habían escuchado.

¿Hace alguna diferencia?

Los lingüistas te dirán que hace un mundo de diferencia.

La frase con la palabra el cambia la connotación de la expresión por completo, pasa de ser una declaración sobre un individuo a una declaración universal sobre la humanidad. Dado que "hombre" y "humanidad" son sinónimos, lo que Neil Armstrong dijo en realidad fue que caminar sobre la luna era al mismo tiempo un pequeño paso y un salto gigante para la especie humana. Pero, ¿cómo puede ser ambas cosas a la vez? ¡O era pequeño o gigante!

Quizás Neil Armstrong insinuó algo mucho más profundo, algo que es relevante para la temporada de las Altas Fiestas.

Nuestros saltos gigantes son, en realidad, nuestros pequeños pasos.

Nuestros saltos gigantes son, en realidad, nuestros pequeños pasos. Nuestros grandes saltos de transformación sólo pueden ocurrir con pasos pequeños y consistentes.

De hecho, ¿cómo hizo el hombre o la humanidad para llegar a la luna? ¿Acaso la NASA decidió un día volar a la luna y ya, o tomó años de pequeños logros y preparativos?

¿Cómo hace el hombre o la humanidad todas las cosas? ¿Damos alguna vez un salto gigante para llegar a algún lado? ¿O vamos poco a poco, paso a paso?

¿Cómo hace una persona para terminar un libro muy largo? ¿Cómo hace alguien para terminar todo el Jumash o el Talmud? Sólo hay una forma: versículo a versículo, página a página. Pasos pequeños pero constantes que se convierten en saltos gigantes.

El mundo está constituido por átomos indetectables y nuestros cuerpos por células microscópicas. Así también, nuestra composición espiritual está definida por nuestras acciones pequeñas. El poder de las acciones pequeñas para crear un cambio es equiparable a tomar una píldora medicinal en la que el ingrediente activo es meramente el uno o dos por ciento de la dosis total, y en la que una cantidad mayor dañaría más de lo que ayudaría. De la misma forma, las pequeñas acciones no provocan sentimientos instintivos de resistencia, mientras que las grandes resoluciones la mayoría de las veces crean una presión que, lenta pero seguramente, conducen a la rebelión.

De esta manera, los saltos gigantes sin dar pasos pequeños a menudo conducen al fracaso. Cambiar cualquiera de nuestros hábitos debe ser un proceso gradual y debemos cuidarnos de no aceptar sobre nosotros nada que sea más de lo que podemos manejar. Especialmente ahora, antes de las Altas Fiestas, cuando buscamos cambiar y mejorar, nos irá mejor si implementamos cambios que “vuelan por debajo del radar”. Sólo el crecimiento lento y gradual tiene el poder de promover cambios duraderos.

Si alguien come 1.000 calorías extra por día, y luego comienza a comer 100 calorías menos por día, está dando un paso positivo. Frenar todo de golpe no es fácil, pero hacer cambios pequeños y constantes es algo que todos podemos hacer.

Valorar los pequeños éxitos es algo que aplica en todas las experiencias triunfantes de la vida. Tenemos que recordar que cada pequeño paso cuenta.

Cada pequeño movimiento al ejercitar ayuda a construir la salud de tu cuerpo. Los pequeños copos de nieve suman para llegar a medio metro de nieve. Los pequeños ladrillos construyen una casa entera. Cada pequeño ingrediente hace toda una receta. Los segundos forman minutos, los minutos se convierten en horas. Cada dólar de caridad ayuda a mantener la causa viva. Cada llamada telefónica a una persona solitaria hace que esa persona se sienta necesitada y amada. Cada mano que saca un plato ayuda a desocupar finalmente la mesa.

Somos partes de un todo. Cada uno de nosotros puede hacer la diferencia y ayudar a formar la “imagen global”.

El pequeño paso de un hombre, posibilita realmente los saltos gigantes de la vida.