Los sabios declaran: "No hay ninguna persona libre excepto una que está inmersa en la Torá".

¡¿Qué tipo de tontería religiosa es esta?! Aquí en América y el Occidente, la "tierra de los libres", tenemos opciones como nunca antes. La libertad de expresión. Libertad de prensa. Economía de libre mercado. Por lo tanto, ¿qué tiene que ver la libertad con Torá o religión? En todo caso, ¿la religión no restringe la libertad?

De hecho, los críticos del judaísmo tienen problemas con los numerosos mandamientos: ellos estrechan la libertad, son una carga, y hacen la vida autoritaria. Dios no puede querer realmente que los seres humanos vivan de esa manera, ¿o si?

Fort Knox

Imaginemos que tenemos la oportunidad de entrar en Fort Knox durante una hora para agarrar todo el oro que puedas. La única condición es que tienes que pasar primero a través de un magnifico parque de atracciones, un verdadero Disneyworld, que está directamente adyacente a la entrada del fuerte. "No hay problema", piensas para ti. "Me tomará 10, máximo 15 minutos, caminar a través del parque. "¡Tendré mucho tiempo para tomar el oro necesario para el resto de mi vida!".

La hora comienza. Dado que hay tanto tiempo, te relajas por unos momentos para conocer: decorados fantásticos, paseos deslumbrantes, multitud de gente entusiasmada, cafeterías, comidas, fuentes y mucho más.

Rápidamente te pierdes en medio de todas las fascinantes diversiones. Pasa media hora. Cuarenta minutos. Cincuenta minutos. Cincuenta y cinco. Cincuenta y nueve minutos para irte, y de repente te acuerdas: ¡Ya casi es la hora!

Cuando el minuto sesenta llega, las puertas de Fort Knox se cierran bruscamente en tu cara.

Nuestro mundo es Disneyworld. Posee un potencial de riqueza espiritual incalculable. Sin embargo, esta riqueza se encuentra en medio de un parque de diversiones, lleno de shows y distracciones. De hecho, poseen una belleza y atracción especial. Pero nos alejan de la oportunidad de adquirir la verdadera riqueza.

Pasarse la vida en Disneyworld no es "libertad"; es un abuso de la libertad. Si abusamos de nuestra libertad y nos aferramos exclusivamente a lo físico, a la naturaleza temporal, perdemos la libertad necesaria de alcanzar los fines verdaderos para los cuales fuimos colocados aquí: para acercarnos a Dios siendo cada vez más como Dios.

Las Alas de la Paloma

Cuenta la historia acerca de la primera paloma. Fue creada sin alas y se quejo amargamente a Dios. "No tengo dientes o patas para defenderme a mi misma. Soy pequeña y ni siquiera puedo huir de los depredadores con estas dos patas delgadas. La forma en que me has hecho es injusta".

Dios escucha su petición y declara: "Bueno, voy a compensarte".

Poco después la paloma regresó y se quejó amargamente aún más. "¡Fue muy malo antes de "compensarme", pero ahora tengo estas dos grandes cosas macizas en mi espalda! ¡Solo añaden más peso, y hacen más difícil para mi la huida!".

Para los desinformados las mitzvot parecen ser una carga difícil de manejar, cuando en realidad, son las que permiten a nuestras almas volar.

"No entiendes", respondió Dios. "Esas cosas macizas son alas. Despliégalas y volarás".

El Talmud llama a las mitzvot las alas de una paloma.

Para los desinformados las mitzvot parecen ser un mayor peso, una carga difícil. ¿Quién necesita que le digan a cada minuto otra cosa que hacer? ¿Acaso a Dios le importa realmente cada uno de nuestros actos?

En realidad, las mitzvot son las que permiten a nuestras almas volar. Ellas ayudan a proteger, crear y perpetuar nuestra conexión con Dios en este mundo. Cada mandamiento, en su manera, nos enseña la manera de manifestar la realidad de Dios en nuestra vida -- como abstenernos de aquello que nos aleja de su presencia, y como participar en lo que nos revela Su presencia detrás de las oscuras sombras de nuestras actividades mundanas.

Los mandamientos negativos de la Torá -- los "no deberás" son los mecanismos de la libertad. Nos ayudan a quebrantar la fuerte atracción de las distracciones. Una vez libres de estas distracciones, los mandamientos positivos -- los "deberás" -- nos dirigen a la riqueza espiritual inherente a cada momento.

Libertad Vs. Liberación

La libertad no es lo mismo que la liberación. La libertad establece el derecho al voto, el derecho a un juicio justo, el derecho a tener opiniones impopulares sin temor a represalias.

La liberación es aún mayor. La liberación no está limitada a factores externos, como el gobierno o personas individuales. La liberación es un poder interno. De esta forma puedes tener una situación en la que muchas personas no son libres, a pesar del hecho que vivan en una tierra de libertad. Sus almas están en prisión.

¿Cuántas personas conocemos, y cuántas historias hemos oído, de gente bien intencionada que termina esclavizada a sus carreras, que renuncia a todo para adquirir un coche más rápido y una casa más grande, sólo con el fin de encontrar que han descuidado a sus hijos, su matrimonio, su propia identidad?

Víctor Frankel, un sobreviviente de los campos de concentración, escribió en su libro, "El hombre en busca de sentido": "Todo puede quitársele al hombre excepto una cosa: la última de las libertades humanas -- elegir las actitudes de uno en cualquier conjunto de circunstancias".

En el campo, despojado de todos los revestimientos materiales y morales, Frankel demostró que aquellos que fueron golpeados por la revelación de que nadie puede robarles su libertad moral y espiritual, tenían una posibilidad infinitamente mayor de sobrevivir que otros.

Esto es lo que los sabios quieren decir cuando proclaman: "No hay ninguna persona libre, excepto una que está inmersa en la Torá".

Campanas de Libertad

Egipto en hebreo es Mitzraim, relacionada con la palabra may-tzar, "valla". Mientras que los judíos se encontraban en Egipto, fueron cercados en una cárcel. Y padecieron mucho más que la esclavitud física. Se apegaron a la cultura egipcia, a tal grado que más tarde algunos se quejaron de que en Egipto la comida era gratis (Números 11:5) -- ¡ignorando el hecho de que el precio pagado era la esclavitud y la opresión física!

Una cosa es sacar a los judíos de la esclavitud, pero otra cosa es sacar la esclavitud fuera de los judíos.

Pesaj enseña que el principio de la "liberación" es el escaparse de un opresor. Tal vez esto sea mejor descrito como "libertad", la separación externa de una fuerza opresora. La ampliación lógica y necesaria de la libertad es la liberación. La libertad sin liberación es como un preso que se libera -- ¡pero luego camina de nuevo hacia la cárcel y cierra la puerta! Si nada llena el vacío cuando un opresor es expulsado, entonces otro opresor lo hará.

El ciclo se rompe cuando uno se da cuenta de que sólo lo espiritual puede ofrecer la verdadera liberación. La liberación es un estado interno donde el alma se eleva, independiente del exterior.

Pesaj es cuando dejamos de servir al faraón, cuando descartamos a nuestro opresor. Sin embargo, no queremos solamente el cambio de un opresor por otro. Es por eso que Dios nos dio la Torá en Shavuot. Es entonces cuando fuimos totalmente libres para perseguir lo profundo, las metas más significativas en la vida, libres de fantasías y distracciones.

Guías en el Bosque

El servir a Dios de acuerdo a la Torá se manifiesta de diferentes maneras. A veces oramos, realizamos rituales y aprendemos Torá; en otras ocasiones llevamos a cabo negocios en consonancia con el camino moral de la Torá. Dios es el mismo Dios tanto en la sinagoga como en la oficina y el hogar. Las mitzvot bloquean al indeseado materialismo, y al mismo tiempo genera un estado perpetuo de conexión, una íntima unión entre lo humano y lo divino, alcanzada a través de los innumerables detalles de la vida cotidiana.

Dios nos ofrece a cada uno de nosotros billones de momentos cuidadosamente determinados, siendo estos la oportunidad de preguntar: ¿Qué es lo que quiere que haga en este momento? ¿Cómo quiere que me comporte? ¿Qué actitud se supone que debo tener?

Las mitzvot responden a todas estas preguntas. Son guías para el alma que atraviesan el bosque de la vida. El alma que renuncia a ellas corre el riesgo de perderse. El alma que las conoce está llena de conocimiento sobrenatural, una especie de inspiración divina. Esa persona se puede decir que está en sintonía con Dios. Al igual que una hermosa paloma que vuela, su alma está volando, sin trabas y verdaderamente libre.