Junto a los judíos de todo el mundo, desde Pésaj he estado ocupado contando los días. No, no me refiero a cuántos días estuve confinado en mi hogar ni cuántas semanas pasaron desde que pude rezar en una sinagoga. Estuve cumpliendo la mitzvá de contar los 49 días entre la festividad que conmemora nuestra liberación de Egipto y el grandioso momento en que recibimos la Torá en el Monte Sinaí.

La cuenta del Ómer es una forma significativa de unir la festividad de la libertad con su último propósito, que es recibir la Torá en la festividad de Shavuot. El Midrash lo compara con una novia que cuenta los días desde su compromiso hasta su boda. La cuenta expresa nuestra anticipación por nuestro matrimonio con Dios bajo la jupá del Monte Sinaí, que milagrosamente se sostuvo sobre nuestras cabezas mientras escuchamos la voz de Dios proclamar los Diez Mandamientos.

Interesantemente, el nombre que eligió la NASA para el próximo vehículo de exploración que viajará a marte expresa la lección clave que tenemos que internalizar al prepararnos para recibir al Torá.

La NASA es la personificación científica del esfuerzo humano por trascender nuestras limitaciones terrenales. De alguna manera, desde lo más profundo de nuestras almas, sabemos que debe haber algo más que el globo en el cual vivimos. La profunda necesidad de explorar los misterios del universo da testimonio de nuestra consciencia espiritual de un universo mayor y de un creador Divino.

Las misiones de la NASA merecen nombres dignos de su significado histórico. En sus primeros años, la NASA fracasó ante este desafío. Las siete sondas lunares enviadas para investigar la superficie de la tierra entre 1966 y 1968 en preparación para el alunizaje de los astronautas del Apollo, simplemente fueron llamadas con el nombre Surveyor seguidas de un número. Las sondas que sobrevolaron Marte, Venus y Mercurio fueron Mariner 1 a 10. Y los cohetes que NASA logró que aterrizaran con éxito en Marte en 1976 fueron llamados Viking 1 y Viking 2.

Pero entonces la NASA tuvo una gran idea. A partir de la misión Pathfinder (Pionero) en 1997, la NASA acudió a los niños con un concurso de nombres. En el 2003, las opciones de Sofi Collis, una precoz niña de 9 años nacida en Siberia, nos dio los emotivos nombres Spirit (Espíritu) y Oportunity (Oportunidad), porque como escribió Sofi: “Yo vivía en un orfanato. Una noche, observé el cielo estrellado y me sentí mejor. Soñé que podía volar por allí. En los Estados Unidos puedo hacer que todos mis sueños se conviertan en realidad. Gracias por el Espíritu y la Oportunidad”.

También este año, cuando la NASA completaba sus planes para la misión a Marte planificada para el verano, se llevó a cabo un concurso entre niños, desde preescolares a estudiantes de escuelas secundarias. Hubo 28.000 participantes y 155 semifinalistas. El ganador fue un alumno de séptimo grado de Springfield, Virginia. ¿El nombre ganador? Perseverancia.

Alexander Mather, en su ensayo ganador, explicó: “Curiosidad. Introspección. Espíritu. Oportunidad. Si lo piensas, todos los nombres de las naves previas que enviaron a Marte son cualidades que poseen los humanos. Siempre somos curiosos y buscamos una oportunidad. Tenemos el espíritu y la visión para explorar la luna, Marte y más allá. Pero si las naves tienen que ser llamadas por las cualidades que tenemos como raza, nos olvidamos de lo más importante. Perseverancia”.

Perseverancia es lo que nos permitirá ir más allá de nuestras limitaciones físicas y acercarnos más a Dios.

Perseverancia es lo que nos llevará a Marte este verano. Perseverancia nos permitirá escaparnos de nuestros confines terrenales. Perseverancia es lo que nos permitirá ir más allá de nuestras limitaciones físicas y acercarnos más a Dios.

Esto es cierto para los viajes espaciales, y también para nuestra travesía espiritual.

Este es el verdadero significado de contar los días hasta Shavuot. Es fascinante que el mismo nombre de la festividad que conmemora que aceptamos la Torá sea una palabra que no menciona el evento del día sino más bien los preparativos para el mismo en los días precedentes. Shavuot significa semanas, las semanas de perseverancia que nos llevan a lo que hizo posible nuestro compromiso con la Torá.

¿Cómo puede cada uno lograr el ideal de una vida comprometida con la santidad, una vida que ejemplifique lo mejor y lo más noble tal como fue definido por Dios mismo? A través de la palabra 'perseverancia', que nos llevará a Marte y también más allá, al Cielo mismo.