Es importante clarificar un concepto erróneo que usualmente muchos tienen sobre el rol de la Torá Oral en el judaísmo.

La Torá Oral no es una interpretación de la Torá Escrita. De hecho, la Torá Oral precedió a la Torá Escrita. Cuando el Pueblo Judío estaba en el Monte Sinai hace 3.300 años, Dios les comunicó los 613 mandamientos, junto con una detallada y práctica explicación de cómo cumplirlos. Hasta ese momento, las enseñanzas eran enteramente orales.

No fue sino hasta 40 años después, justo antes de la muerte de Moisés y de la entrada del Pueblo Judío a la Tierra de Israel, que Moisés escribió los rollos de la Torá Escrita (conocido como los Cinco Libros de Moisés) y se los entregó al Pueblo Judío.

¿Por qué Necesitamos una Torá Oral?

La historia nos cuenta de un muchacho que postula a un trabajo en una prestigioso firma de inversiones bancarias. El entrevistador observa su currículo y dice: "Veo que usted fue a la Escuela de Negocios de Harvard. Muy bien. Dígame, ¿en qué año se graduó?".

El muchacho dice: "1990".

"1990. ¿Alguna vez tomó algún curso con el Profesor Stevens?".

"¿Stevens? No".

"De acuerdo, y ¿con el Profesor Phillips? Él es uno de los profesores más populares en Harvard. Un hombre mayor, canoso. ¿Lo conoció usted?".

"No, nunca escuché sobre él."

"Usted fue a la Escuela de Negocios de Harvard y ¿no conoce a dos de los profesores más famosos? No lo entiendo. ¿Asistió usted a Harvard o no?".

"Bueno, creo que debo ser honesto con usted. En realidad no fui a Harvard. Mi compañero de pieza asistió a la Escuela de Negocios de Harvard. Él solía traer a casa todos sus resúmenes y libros, y yo leí todo lo que él trajo. Así es que cuando él se graduó. Yo consideré que me había graduado también".

El entrevistador no estaba impresionado. Y nuestro "graduado" no consiguió el trabajo. (O si lo hizo, fue en una de esas compañías que actualmente está fuera de negocios...).

¿Por qué no es suficiente con sólo leer los resúmenes para considerarse un graduado de Harvard?

Porque usted necesita escuchar las clases. Los profesores agregan tanta información que los resúmenes simplemente no presentan la visión completa del tema. Si usted quiere obtener una comprensión amplia de un texto, ¿cuál es la mejor manera de obtenerlo? Pregunte a los expertos: "¿Qué hay detrás de esto? Por favor, explíquelo".

La información en forma escrita es, por definición, secundaria y limita el espectro. Es por esto que la Torá Oral es ¡50 veces el tamaño de la Torá Escrita! (En realidad, la Torá Oral es infinita. Contiene la totalidad de la Torá, que – como la palabra de Dios – es por su misma definición infinita).

Ventajas de la Torá Oral

Si la Torá Oral es tan buena idea, entonces ¿por qué no toda la Torá es oral? Porque la Torá Escrita es necesaria para proveer los fundamentos. Si todo fuese de memoria, entonces no habría punto de referencia por completo. Tiene que haber un esqueleto de donde extraer las vastas enseñanzas de la Torá.

El Rabino Aryeh Kaplan explica en su "Manual del Pensamiento Judío" (Moznaim 1979):

La Torá Oral fue destinada originalmente para que fuese transmitida de boca en boca. Era transmitida del maestro al estudiante de tal manera que si el estudiante tuviera alguna pregunta, él sería capaz de preguntar, y evitar así la ambigüedad. Un texto escrito, por otra parte, no importa cuán perfecto sea, está siempre sujeto a mala interpretación.

Además, la Torá Oral se concibió para cubrir la infinidad de casos que surgirían en el curso del tiempo. Nunca podría haber sido escrita en su totalidad. Está así escrito (Eclesiastés 12:12): "De hacer muchos libros no hay ningún final". Dios por lo tanto le dio a Moisés un juego de reglas a través de las cuales la Torá podría ser aplicada a cada caso posible.

Si toda la Torá hubiese sido entregada en forma escrita, cada uno sería capaz de interpretarla como lo desea. Esto conduciría a divisiones y discordia entre la gente que seguiría la Torá de modos diferentes. La Torá Oral, por otra parte, requeriría de una autoridad central para preservarla, así se aseguraría la unidad de Israel...

Las Enseñanzas Orales le Ayudan a Recordar

¿Tiene usted una enciclopedia? ¿Cuándo fue la última vez que la utilizó? La mayoría de las personas no han mirado sus enciclopedias en años. Usualmente, el único momento en que usted usa una enciclopedia es cuando necesita buscar algo específico. A no ser por eso, es otro material de referencia que está descansando en su biblioteca.

Éste era el objetivo de Dios al concebir la Torá Oral. Porque el judaísmo no es un material de referencia hecho para estar descansando en una repisa. La Torá fue concebida para ser vivida e internalizada. Para hacer eso, usted necesita saberla al derecho y al revés. Por eso Dios nos dio ambas, la Torá Escrita y la Torá Oral. Los fundamentos son presentados por escrito, pero el resto de ello debe ser aprendido oralmente, animando a cada judío a revisar y recordar constantemente.

Más aún, cuando es oral, la gente debe transmitirla personalmente de profesor a alumno, de padre a hijo. De esa manera, está constantemente en los labios de cada uno, siendo discutida y aclarada.

El Talmud articula esta idea (Eruvin 54b):

Rabi Eliézer aprendió: Una persona está obligada a enseñar a su estudiante cada lección cuatro veces. Esto se deduce de la siguiente inferencia: Aarón – quien aprendió de Moisés que lo aprendió de Dios – tenía que aprender su lección cuatro veces; cuanto más un pupilo cualquiera que aprende de un profesor cualquiera.

Rabi Akiva dijo: ¿De dónde sabemos que un profesor debe continuar repitiendo el material hasta que el estudiante lo haya dominado? Porque la Torá dice (Deuteronomio 31:19): "Y enséñalo a los hijos de Israel." ¿Y de dónde sabemos que debe ser enseñado hasta que los alumnos lo sepan con fluidez? Porque la Torá dice (Ibíd.): "Ponlo en sus bocas." ¿Y de dónde sabemos que el profesor debe también explicar las razones? Porque la Torá dice (Éxodo 21:1): "Ahora estos son los decretos que tú debes poner enfrente de ellos".

Porque los judíos han tenido una historia tan turbulenta, partes de la Torá Oral fueron escritas porque había peligro de que se perdieran. Aun así, la mayoría de la información permanece oral hasta ahora.

Dios – en Su sabiduría infinita – ideó el sistema consumado para transmitir Torá a través de las generaciones. No es una ley escrita, y no es una ley oral. Es ambas.