Extraído del libro Jewish Wisdom in the Numbers (libro en inglés).

Hay 613 mandamientos en la Torá escrita (1). La Torá es, por así decir, el ‘plano de la creación’ (2). Los 613 mandamientos son la forma en que la Torá encuentra su expresión en la realidad práctica; son las acciones o inacciones que debe observar el hombre.

Los 613 mandamientos tienen su raíz en la dimensión infinita de la Torá. Dado que toda mitzvá tiene su base en la Torá, no hay ninguna mitzvá tan importante como el estudio de Torá (3). Sin embargo, estudiar Torá es insuficiente si su estudio no conduce naturalmente a la observancia de las mitzvot. El estudio de Torá debe producir la transición de la teoría a la práctica (4). Esto significa que la Torá, además de su propio mérito, conlleva el mérito de la observancia de las mitzvot (5).

Cada mitzvá es comparada a una lámpara individual que brilla a partir de la luz unificada de la Torá. Una mitzvá es específica y suele estar limitada por el tiempo; la Torá es un todo único, infinito, general y unificado (6). En consecuencia, la protección que brinda una lámpara de mitzvá es temporal en comparación con la protección continua que ofrece la Torá (7).

613: Por decreto Real

La esencia de cada mitzvá es la significativa relación que ésta forja entre el hombre y Dios. Podemos ver esto en la palabra hebrea mitzvá, ‘mandamiento’, la cual está asociada a la palabra aramea tzavtá, que significa ‘conexión’ o ‘unión’ (8). El hombre, como el metzuvé (‘aquel que fue comandado’), se unifica con Dios, su metzavé (‘aquel que lo comandó’). Cuando el hombre somete su voluntad a la voluntad de Dios es capaz de expandirse más allá de sus propios límites y, de esta forma, puede tomar parte de algo infinitamente más grande: él experimenta la unión con Dios (9).

La base de los 613 mandamientos es que deben ser ejecutados lealmente ya que son decretos del Rey. Esto significa que un judío debe aceptar con amor la soberanía de Dios y debe transformarse en un súbdito leal (10). El judío obedece el edicto real porque eso es lo que Dios quiere. El judío le dice a Dios: “Tu orden es mi deseo. Esta es la única razón por la que quiero hacerlo; no hay ninguna otra intención o motivo ulterior” (11).

Esto no implica que el judío no se beneficia de la observancia de las mitzvot; lo hace, pero ve el bien resultante como algo incidental, y no lo considera su objetivo principal (12). Esta aceptación del Reinado Celestial significa que el judío está preparado no sólo para cumplir 612, sino los 613 mandamientos en su totalidad (13).

613: La ley para la vida

Los decretos Divinos de los 613 Mandamientos abarcan todas las áreas de la vida judía. Hacen referencia a toda situación en la que pueda encontrarse la persona. Tienen aplicación universal: desde que uno se levanta por la mañana hasta que se va a dormir por la noche, desde el nacimiento hasta la muerte, desde el humilde sirviente hasta el poderoso rey. Toda esfera de actividad humana, sin excepción, está bajo el paraguas de la Torá.

Al final, quien más se beneficia de hacer las mitzvot es el hombre mismo. Ver los 613 mandamientos como imposiciones restrictivas y dolorosas que impiden el disfrute de la vida es incorrecto. Nada podría ser más lejano a la verdad.

En realidad, los 613 Mandamientos no son diferentes al manual de instrucciones que entrega el fabricante de un electrodoméstico para que el comprador se beneficie y obtenga lo máximo del producto. De la misma forma, Dios nos entregó los 613 mandamientos como el manual completo para la vida de forma tal que un judío sepa cómo aprovechar al máximo su vida, acercarse a Dios y ganarse la eternidad en el Olam Habá, el ‘Mundo Venidero’. Por eso a los 613 mandamientos se les llama también los “613 consejos” (14). Son las mejores directivas sobre cómo vivir una vida significativa y satisfactoria. Una vida de Torá se adapta perfectamente a la identidad del judío (15).

613: Cercanía

Cada mitzvá es una gloriosa oportunidad para conectarse con Dios. Gracias al nivel espiritual elevado de Israel, ellos reciben cientos de mandamientos más que los no judíos (16). Incluso en las circunstancias más angustiantes, cuando todo parece perdido, el judío descubrirá alguna oportunidad para hacer una mitzvá que le servirá como cuerda salvavidas. Imagina que alguien cae por la borda de un barco hacia el agitado mar; se aferraría desesperadamente a una soga que estuviese conectada a la embarcación (17). Los 613 mandamientos son la soga que eleva al hombre desde las profundidades del mundo físico, subiéndolo al mundo más elevado para devolverlo a Dios (18).

Toda mitzvá, sin excepción, tiene el potencial de crear una conexión con Dios. La capacidad para lograr cercanía a Dios se logra exclusivamente por medio de cumplir fielmente con Su Torá y Sus 613 mandamientos (19). Un judío está más en contacto con la lógica Divina detrás de cada mitzvá, lo cual lo convierte en un mejor receptáculo para recibir la Torá (20). Juntos, los 613 Mandamientos son descritos como los 613 caminos de la Torá (21). La relación con Dios que se genera a partir del cumplimiento de las mitzvot define la vida del judío.

En toda relación hay reglas que definen qué hacer y qué no. Primero debe haber un área sobre la cual se pueda establecer el vínculo entre las partes por medio de acciones. Todo acto solidifica positivamente la relación, lo cual se manifiesta en los 248 mandamientos positivos. Por medio del cumplimiento de la Voluntad Divina, el hombre construye activamente su relación y se acerca a su Creador. Estos mandamientos positivos le brindan al hombre la posibilidad de materializar su potencial y alcanzar así un grado de perfección (22). Segundo, está la necesidad de evitar todo desvío que pueda fracturar negativamente la relación. Esto se manifiesta en los 365 mandamientos prohibitivos. Su objetivo es asegurar que el hombre no se aleje del camino correcto (23).

613: El cuerpo humano

El hombre es descrito como un olam katán, un ‘mundo en miniatura’ (24). Todo lo que Dios quiere revelar en el universo puede verse reflejado en miniatura en el hombre. El hombre no fue creado completo sino que fue creado para que se complete a sí mismo. Hay un famoso principio que dice que el hombre se forma de acuerdo a sus acciones (25). Tal como la creación encuentra su expresión en el mundo físico, asimismo el potencial del hombre se materializa por medio del cumplimiento físico de los 613 mandamientos. Los mandamientos —que se relacionan con el intelecto Divino de la Torá— le permiten al hombre conectarse con su parte espiritual y de esta forma no ser arrastrado hacia abajo por su tosca composición física (26).

Sorprendentemente, los 248 mandamientos positivos tienen su paralelo en los 248 miembros del cuerpo humano (27), mientras que los 365 mandamientos prohibitivos tienen su contraparte en los 365 tendones/nervios (28), de manera tal que cada mitzvá encuentra su expresión viviente a través de su componente físico correspondiente.

El cuerpo humano es el traje a medida del alma. Como el alma tiene 613 componentes espirituales, entonces es apropiado que se vista con 613 partes del cuerpo. El alma —que es la esencia del hombre— opera a través de sus miembros y ligamentos, los cuales encuentran expresión en los 613 componentes del cuerpo. Tal como la comida es el sustento del cuerpo, los 613 mandamientos son el sustento del alma (29).

Cada mitzvá —al igual que su equivalente físico— es única. No hay dos que sean exactamente iguales. Un judío debe relacionarse con Dios utilizando todas las facetas de su anatomía biológica; la composición física del hombre fue diseñada especialmente para cumplir con la Voluntad Divina.

La santidad que hay en los 613 mandamientos es la que refina el alma del hombre: “Dios quería purificar a Israel; por eso les dio la Torá y mandamientos en abundancia” (30). Ellos santifican las 613 partes del cuerpo humano para que se conviertan verdaderamente en un vehículo para la espiritualidad y logran así una mayor cercanía con Dios (31).


Notas:

1. Makot 23b. Algunos de los más grandes eruditos de Torá a lo largo de los años (incluyendo a Rav Saadia Gaón en Séfer HaMitzvot, Séfer HaMitzvot HaGadol, Séfer HaMitzvot HaKatán, Séfer Ieréim) han debatido con fuerza sobre qué leyes están incluidas en los 613 Mandamientos. Quizás el listado más famoso sea el del Séfer HaMitzvot del Rambam, el cual utilizó el autor del Séfer HaJinuj en su codificación de los 613 mandamientos ordenados de acuerdo a la porción de Torá semanal en la que aparecen descritos (el Rambam utilizó 14 reglas para determinar el criterio necesario para la inclusión de una mitzvá como parte de los 613 mandamientos, ver la introducción del Rambam en el Séfer HaMitzvot).

2. ZóharTrumá 161b.

3. MishnáPeá 1:1.

4. Rav Jaim de Volozhin, Néfesh HaJaim 4:29-30.

5. Maharal, Netiv HaTorá 1. El estudio de Torá es meritorio. Sin embargo, la ausencia del mérito del estudio de Torá no es tan grave como la deficiencia causada por descuidar la obligación de hacer una mitzvá. Es por esta razón que cuando una mitzvá no puede ser realizada por otra persona, esta toma precedencia por sobre el estudio de Torá. Ver la misma fuente para entender por qué un hombre que estudia Torá utiliza su intelecto para estudiar la palabra de Dios y su estudio tiene un nivel mucho más elevado que la ejecución de una mitzvá realizada por medio del cuerpo, un medio más bajo.

6. Gaón de Vilna en Mishlé 1:9, 4:2.

7. Sotá 21a.

8. Shelá HaKadosh, Iomá, Dérej Jaim Tojajat Musar (16).

9. Esto clarifica el axioma de: “Aquel que tiene la obligación y cumple es más grande que aquel que no tiene la obligación y cumple” (Kidushín 31a). La expresión sincera del hombre es admirable, pero nunca va más allá de su voluntad. Sin embargo, cuando el hombre se somete a la Voluntad Divina, toca y se vincula con lo infinito.

10. Ver MejiltaShemot 20:3.

11. Maharal, Tiféret Israel 6.

12. En esencia, las 613 mitzvot son intrínsicamente “decretos Divinos”, y por ende, brindan muchos beneficios. Así es como el dicho “Dios quería premiar/purificar a Israel, por eso les dio la Torá y mitzvot en abundancia” (Makot 23b) debería ser interpretado de acuerdo al Maharal (óp. cit. 6).

13. Ver en Rabeinu Ioná, Shaarei Teshuvá 1:6, sobre la ley de que un sirviente está obligado a aceptar todas las instrucciones de su amo sin excepción. Si sólo aceptara 612 leyes y no la número 613, entonces no es un sirviente verdadero sino que continúa siendo el árbitro de lo que acepta y lo que no.

14. Zóhar 2, 82b.

15. Ver Maharal, Tiféret Israel 1, 5, 56.

16. Ibíd.

17. Bamidbar Rabá 17:6; TanjumáShelaj 15.

18. Maharal, óp. cit. 4.

19. Ibíd. 9.

20. Ibíd. 1.

21. Zóhar 3, 136a.

22. Maharal, Tiféret Israel 4, 7.

23. Maharal, ibíd. Ver Sfat Emet, Vaishlaj 5658, que describe a los 248 miembros como las vasijas para recibir influencia Divina, mientras que los 365 son protecciones para que esta luz no se disipe hacia otro lugar.

24. Tanjumá, Pekudé 3; ver también Rabeinu Bejaie, Bereshit 1:27; RambamMoré Nevujim 1:72; Malbim, Introducción a “Alusiones del Mishkán”.

25. Séfer HaJinuj, Mitzvá 16.

26. Maharal, Tiféret Israel 2-4.

27. Ver MishnáOhalot 1:8, para la cuenta de los 248 miembros. Ver también Makot 23b.

28. Zóhar 1, 170b.

29. Rav Jaim Vital, Sháar Kedushá 1:1.

30. Makot 23b. Ver en Maharal, óp. cit. 5, que tal como sólo un padre amoroso fuerza a su hijo a hacer algo que eventualmente será para su propio beneficio, asimismo Dios obliga a Israel a cumplir los mandamientos que finalmente serán para su propio beneficio.

31. Maharal, óp. cit. 7.