Recientemente estuve en un evento único. Era un sium, una cena especial para conmemorar la conclusión de una porción significante de la Torá. En ese sentido, fue como muchas de esas celebraciones a las que he asistido a lo largo de los años. Pero lo que hizo que fuera única, fue que conmemoró que alguien finalizó un capítulo completo del Talmud de memoria, y que cada parte del capítulo completo fue estudiado por lo menos ¡400 veces!

 El hombre que completó esta tarea colosal no era un gran erudito de la Torá con docenas de años en un instituto de estudio de Torá bajo su cinturón, sino que un hombre que hasta hace 15 años atrás no había tenido ningún contacto con la Torá. Era simplemente un hombre que tenía más determinación que retórica, más voluntad que excusas, y la humildad para comprender que no podía construir Roma en un día.

Él es un médico de renombre mundial que tiene un trabajo que consume enorme cantidad de tiempo, mientras que simultáneamente es un padre y un marido fiel, y un líder activo en organizaciones comunitarias. ¿Dónde iba a encontrar el tiempo para finalizar un capítulo del Talmud 400 veces, una hazaña que él estimó tomaría como mínimo 800 horas?

En sus comentarios en el sium, él nos dijo que su solución era buscar "el tiempo improductivo" en su día, y ponerlo en uso. Calculó que tenía cerca de 100 minutos al día de tiempo improductivo. Éstos incluían: siete minutos conduciendo al hospital, seis minutos caminando hacia el ascensor, un minuto esperando el ascensor, cuatro minutos caminando por el piso entre los cuartos de cirugía, siete minutos regresando al automóvil, 15 minutos conduciendo a la oficina, 15 minutos conduciendo a la casa, y muchos minutos más esperando en la fila en tiendas de comestibles, en salas de espera, y haciendo diligencias.

Mientras lo escuchaba hablar comencé a pensar en todo "el tiempo improductivo" en mi vida. El tiempo es la materia más preciosa en el mundo. Bill Gates, Warren Buffet, y Rupert Murdoch con todo su dinero no pueden comprar un minuto extra de vida sobre su tiempo asignado. El tiempo es un suministro muy limitado, y tiene una demanda enorme. Sin embargo, gastamos tanto tiempo que incluso hablamos como vamos "a matar el rato". Bertrand Russell glorificó esta idea en su famosa cita, "el tiempo que usted disfruta gastándolo no es tiempo perdido."

"Si tiempo es de todas las cosas lo más preciado, la pérdida de tiempo debe ser la mayor prodigalidad". - Benjamín Franklin.

La festividad de Sucot puede ayudarnos a inyectar sentido en nuestro "tiempo improductivo". Es un tiempo cuando damos un paso atrás en la vida normal y entramos en la sucá, una vivienda que representa una clase diferente de vida. Es un lugar donde volvemos a los fundamentos, y quitamos algunos implementos físicos que nos rodean todo el año. Cuando quitamos todos los extras, podemos concentrarnos en lo que realmente es importante en nuestras vidas. Cuando sabemos lo que realmente importa, la vida se hace demasiado preciosa como para malgastarla, y estamos motivados a hacer que cada momento cuente.

La realización física de construir la sucá nos enseña esta lección. El Talmud nos dice que el sjaj, el material para techar la sucá, debe ser hecho de psolet goren v'yekev, de deshechos de la trilla y de la vendimia (los tallos y vides dejadas después de procesar el trigo y las uvas). Este es un material que normalmente es visto como insignificante y se tira. Sin embargo, en Sucot, lo convertimos en el techo de nuestro sucá, la parte más importante de ésta. Sucot trata sobre el descubrimiento de lo que de otra manera sería tirado y desperdiciado, y utilizarlo en cambio, para la santidad.

Imagina si utilizáramos el tiempo que pasamos en nuestro automóvil para llamar a una persona mayor cada día, y preguntarle cómo está, o si mientras esperamos que nuestra computadora se inicie leemos una parte de un libro judío que tenemos en nuestra oficina, o si mientras esperamos en la fila de un almacén, leemos un artículo de Aishlatino.com en nuestra palm. ¿No estaríamos cambiando nuestro “tiempo muerto” por “tiempo vivo”?

Este Sucot cuando entremos en aquella estructura deliberadamente minimalista, la sucá, concentrémonos en encontrar las partes no esenciales de nuestra vida y convirtámoslas en tiempos productivos, lucrativos, y provechosos.