Buscamos refugio en nuestras posesiones, pero éstas sólo pueden darnos un consuelo temporal. Esperamos que nuestro trabajo nos dé estabilidad, pero no puede protegernos de la incertidumbre. Nos volcamos a hobbies, personas y lugares para llenar el vacío, pero al final nuestras almas no pueden ser llenadas desde el exterior.

Sucot nos da la oportunidad para dar un paso atrás y encontrar refugio para nuestra alma, para llenarnos desde adentro hacia afuera y reconectarnos con la versión más elevada de nosotros mismos.

Presento aquí seis tipos de refugio que podemos encontrar en nuestra sucá:

1. El refugio de fe. La raíz de la palabra hebrea para fe significa también ‘lealtad’, permanecer comprometido a algo incluso en circunstancias difíciles. En la sucá podemos sentirnos envueltos por la fe que Dios tiene en nosotros. Cada día que Dios nos da vida, nos está diciendo: “Tengo fe en ti, creo que puedes reconstruir a pesar de los errores de ayer. Te estoy dando un nuevo día, una nueva oportunidad, porque no renuncio a ti”.

2. El refugio de gratitud. Una de las razones por las que nos sentamos en la sucá es para recordar las ‘nubes de gloria’ que usó Dios para guiarnos por el desierto cuando dejamos Egipto. Todos tenemos distintas luces en nuestras vidas que nos guían y nos ayudan a navegar nuestros desafíos. La luz de nuestros amigos, la luz de la Torá, la luz de nuestra familia. Reconoce esos regalos que iluminan tu camino. Rodéate de gratitud.

3. El refugio de conexión. Invita a amigos y familiares a tu sucá. Aprende de otros y comparte lo que has aprendido. Construye y nutre las conexiones que tienes con los demás. Siente la protección de la cadena de bondad que redime tanta oscuridad. Sé otro eslabón en esa cadena.

4. El refugio de autenticidad. Cierra la brecha que hay entre quien eres y quien muestras ser al mundo que te rodea. No temas cambiar para alinearte con tus valores reales. Utiliza el espacio de la sucá para abrir esa parte de tu interior que quiere ser libre.

5. El refugio de plegaria. Hablarle a Dios es una constante en nuestra vida. Cuando estamos perdidos y asustados. Cuando estamos frustrados y desilusionados. Cuando estamos alegres y agradecidos. Cuando estamos distraídos y confundidos. Háblale a Dios. La plegaria es un refugio que podemos llevar con nosotros todo el tiempo.

6. El refugio de sobrecogimiento. Mira los miles de millones de estrellas a través del techo de tu sucá. Respira el vivificante aire otoñal. Observa las hojas volverse doradas, rojas y naranjas. Observa cómo los árboles nos enseñan a dejar ir. Mira las estrellas que nos enseñan cómo brillar. Dejemos que la sucá nos enseñe cómo encontrar un firme refugio que esté enraizado en el infinito amor de Dios.