En 1980 Israel y Egipto intercambiaron embajadores, marcando una nueva era de diplomacia cordial, pero fría. En 1973, el presidente egipcio Anwar Sadat había orquestado un ataque a Israel en la Guerra de Iom Kipur, pero después de sufrir la derrota se resignó a la existencia de Israel. En 1978, Sadat y Menajem Begin firmaron el acuerdo paz de Camp David, por lo que recibieron el Premio Nobel de la Paz. Buena parte del mundo árabe estaba iracunda por las ofertas de Sadat a Israel, y fue asesinado por un extremista musulmán en 1981.