En 2005, el gobierno de Israel comenzó la retirada de Gaza, en donde 9.000 residentes judíos fueron desalojados de sus casas. A pesar de las reuniones masivas en contra de la retirada, y una campaña de cordones naranjas, el Primer Ministro Ariel Sharon implementó el plan con la esperanza de reducir las preocupaciones de seguridad y de disipar el problema demográfico de 1,5 millones de árabes en Gaza. Luego de completar la evacuación, las 21 comunidades judías en Gaza fueron derribadas y destruidas. Sólo las sinagogas fueron dejadas en pie, pero fueron incendiadas por pandillas árabes.