En 424 AEC, el rey de Babilonia, Nabucodonosor, comenzó su sitio a Jerusalem. En realidad hubo poco daño en ese primer día, pero comenzó una cadena de desastres que terminó con la destrucción del Templo Sagrado. El 10 de Tevet todavía es observado por los judíos como un día de ayuno público, como es mencionado por el profeta Zacarías (8:19). Un año después del sitio de Nabucodonosor, en esta fecha en 423 AEC, Jeremías compró un campo y profetizó que “Casas, campos y viñedos serán comprados nuevamente en esta tierra” (Jeremías 32:15). Esto le dio esperanza a generaciones de judíos de un retorno a la Tierra Santa – una profecía que hemos visto cumplida en tiempos modernos.