Esta fecha marca la muerte de Yehuda P. Benjamín (1811-1884), un estadista judío norteamericano. Benjamín fue el segundo judío en servir en el Senado de Estados Unidos, representando a Luisiana. Cuando otro senador acusó a Benjamín de ser un “Israelita en ropas egipcias”, él contestó: “Es verdad que soy judío, y cuando mis ancestros recibieron los Diez Mandamientos de la cercana Deidad, entre los truenos y los relámpagos del Monte Sinaí, los ancestros de mi oponente estaban cuidando cerdos en los bosques de Gran Bretaña”. Dos presidentes norteamericanos (Franklin Pierce y Millard Fillmore) ofrecieron nominar a Benjamín como el primer judío de la Corte Suprema, pero Benjamín se rehusó. Durante la Guerra Civil, Benjamín sirvió en el gabinete de la Confederación –de modos diversos, como fiscal general, secretario de guerra, y secretario de estado (notablemente, fue el único miembro del gabinete de la confederación que no poseía esclavos). Inmediatamente después de la guerra surgió un rumor infundado, teñido de antisemitismo, de que Benjamín había sido el cerebro del asesinato de Abraham Lincoln. Temiendo nunca recibir un juicio justo, quemó sus papeles personales y huyó a Inglaterra con un nombre falso. Benjamín fue enterrado en Paris.