En 1861, el Presidente Abraham Lincoln se comprometió a modificar una ley federal que le otorgaba sólo al clero cristiano el derecho a servir como capellanes militares. Durante la Guerra Civil (en la que 6,500 judíos sirvieron para el Norte y otros 2.000 para el Sur), un judío religioso llamado Michael Allen había sido elegido como capellán no-afiliado de su regimiento. Cuando se ‘hizo pública’ la condición judía de Allen, en lugar de someter a su familia a la humillante experiencia de su destitución, Allen renunció, alegando mala salud. El regimiento eligió después al rabino Arnold Fischel como su capellán, con el fin de poner a prueba la constitucionalidad de la ley “sólo cristiana”. A continuación se ejerció mucha presión, incluyendo a Fischel viajando a Washington para reunirse con Lincoln. Seis meses después, la ley fue modificada para permitir que los sacerdotes judíos fueran capellanes militares. Es considerado históricamente como el primer caso de judíos norteamericanos desafiando exitosamente la legislación federal.