En 1941, el jefe de la SS Helmut Knochen ordenó la destrucción sistemática de las sinagogas de París. Durante este tiempo el gobierno francés estableció otras medidas anti-judías, incluyendo el requisito de que todo judío debía utilizar un distintivo amarillo. Hubo redadas en París, en donde decenas de miles de judíos fueron arrestados y entregados a los nazis. De un estimado de 350.000 judíos que vivían en Francia, el 25 por ciento fue asesinado en el Holocausto. Mientras que muchos fueron enviados a Auschwitz, también hubo campos de concentración dentro de Francia, como en Gurs.