En 1263 comenzó la famosa disputa entre Najmánides y un judío convertido al cristianismo, Pablo Cristiani. El Rey Jaime de España había autorizado el debate religioso, para tratar de “probar” que religión es verdadera. Najmánides aceptó participar de mala gana, sólo después de haberle sido asegurada la libertad de expresión. Najmánides ganó la batalla, pero perdió la guerra: Sus argumentos le ganaron el respeto del Rey (y un premio de 300 monedas de oro), pero la iglesia ordenó que Najmánides fuera enjuiciado con cargos de blasfemia, y se vio forzado a huir de España. A la edad de 72 Najmánides se mudó para pasar sus últimos años en Jerusalem.