En 1975, la ONU aprobó una resolución declarando que “El sionismo es racismo”. El embajador de Israel en la ONU, Jaim Herzog, destacó la ironía de la votación, que coincidió exactamente 37 años después (en el calendario gregoriano) con “La Noche de los Cristales Rotos”. El secretario general de la ONU en ese entonces era Kurt Waldheim, quien fue acusado posteriormente de crímenes de guerra mientras servía como oficial nazi. La mentira de “El sionismo es racismo” es fácilmente refutada por la idiosincrasia abierta y democrática de Israel – con árabes sirviendo en el parlamento, al igual que israelíes de todos los colores de piel. Con respecto a la llegada de los judíos etíopes a Israel, William Safire destacó: “Por primera vez en la historia, miles de personas de color están siendo trasladadas a un país – no encadenados, sino con dignidad; no como esclavos, sino como ciudadanos”. La asamblea general de la ONU votó a favor de derogar la resolución en 1991.

El 12 de jeshván también es el yortzait de Itzjak Rabin, Primer Ministro de Israel, quien fue asesinado en 1995 después de asistir a una reunión promoviendo el proceso de paz de Oslo. Rabin sirvió como Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa Israelíes, y bajo su mando el ejército israelí logró una abrumadora victoria en la Guerra de los Seis Días. Como Primer Ministro, jugó un rol principal en la firma del Tratado de Oslo, que creó la Autoridad Palestina. Rabin ganó el Premio Nobel de la paz en 1994, junto con Shimón Peres y Yasser Arafat.