En 1938, Hank Greenberg de los Detroit Tigers casi bate el record de Babe Ruth de 60 home-runs en una temporada. Greenberg bateó su corrida número 58 cuando todavía quedaban dos semanas en la temporada, pero muchos pitchers intencionalmente lo hicieron “caminar” en lugar de darle a un hombre judío la posibilidad de romper el record de Babe Ruth (fue a quien más veces se lo hizo “caminar” ese año, 119 veces). Aunque Greenberg no está de acuerdo con esto, reconoció haber sido sujeto al hostigamiento étnico más cruel visto en el deporte desde los días de Jackie Robinson en 1947. Greenberg atestiguó: “Durante mi primer año en las grandes ligas, los comentarios desde las tribunas y desde el banco adversario sobe mi fe judía hicieron que mi vida fuera un infierno”. Greenberg creció en un hogar judío observante, y no jugaba en Iom Kipur. En 1954, se convirtió en el primer jugador judío en ser elegido para el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown.