En 355 AEC, los judíos celebraron su exitosa victoria sobre las turbas antisemitas de Hamán, un evento que conmemoramos hoy en día con la festividad de Purim. Leemos la Meguilá (el Rollo de Ester), nos disfrazamos y celebramos cómo los judíos de Persia escaparon por poco a la aniquilación, gracias a la valentía de Ester y Mordejai. Sin embargo en Shushán, la capital de Persia, la batalla duró un día más y Purim no fue celebrado hasta el 15 de adar. Por eso, hoy en día en Jerusalem, Purim es celebrado un día después que en el resto del mundo (durante un año judío bisiesto celebramos Purim en el segundo mes de adar).

El 14 de adar también es el día, en 1912, en el que Henrietta Szold fundó Hadassah, la organización sionista de mujeres. En 1892, aún antes de las actividades de Herzl, Szold y su padre formaron la primera sociedad sionista, en Baltimore, Estados Unidos, y Hadassah fue su idea para movilizar a las mujeres judías norteamericanas en apoyo a Israel. En 1920, Szold hizo aliá, en donde supervisó la apertura de unidades médicas Hadassah, zonas de recreación y programas públicos de salud. A los 73 años Szold, como jefe del departamento de alía, viajó a Alemania y trabajó allí para salvar a jóvenes judíos destinados a los hornos de Hitler. Szold está enterrada en Jerusalem, en el Monte de los Olivos. Hoy en día, Hadassah opera el hospital más grande de Jerusalem, y sus 300.000 miembros hacen a la organización una de las más grandes organizaciones de mujeres del mundo.

También en este día, en 1942 en la ciudad de Zdunska Wola en la Polonia ocupada por los nazis, 10 judíos fueron colgados por la SS de Hitler, en una sádica parodia de los eventos en el Libro de Ester. Para agregar a esta catástrofe, la Gestapo ordenó que todos los judíos salieran de sus casas y atestiguaran las ejecuciones. En el día de Purim del año siguiente, 1943, hubo otra “masacre de Purim” en la ciudad polaca de Piotrkow, en donde 10 judíos fueron ejecutados. Hitler albergaba un odio venenoso hacia la festividad de Purim: cuando los nazis invadieron Polonia en 1939, prohibió la lectura del Libro de Ester, y ordenó que todas las sinagogas estuvieran cerradas y enrejadas en el día de Purim. “Si es que Alemania no sale victoriosa”, proclamó, “los judíos podrán celebrar la destrucción de Europa con un segundo festival triunfante de Purim”. Increíblemente, cuando el oficial nazi Julius Streicher ascendió a la horca para ser colgado en Núremberg, gritó: “Purimfest 1946”.