En 1917, el gobierno británico dio la aprobación final para la Declaración Balfour, invocando la creación de un estado judío en la histórica Israel. La declaración fue una carta de Arthur Balfour, un Ministro de Asuntos Exteriores de Inglaterra, a Lord Rothschild, quien había alguna vez sido miembro del parlamento británico. En 1922, el Congreso de los Estados Unidos apoyó formalmente la Declaración Balfour. En las décadas siguientes, los británicos reducirían lentamente su compromiso – primero amputando el 80 por ciento de la tierra al este del Río Jordán para crear el Reino de Transjordania (ahora Jordania), y luego restringiendo la inmigración judía y los derechos a adquirir tierra al oeste del Río Jordán. La volatilidad de la situación finalmente forzó a los ingleses a retirarse de la región en 1948.