En 1827, el Zar Nicolás I decretó que todos los niños judíos estaban obligados a alistarse en el ejército ruso a los 12 años de edad. Llamados “cantonistas”, estos niños eran secuestrados de las casas de sus padres, y torturados repetidamente con la implicancia de que las condiciones mejorarían si aceptaban el cristianismo (muchos murieron por sus heridas). Los niños eran adoctrinados en la escuela secundaria militar hasta la edad de 18 años, y luego servían en el ejército por 25 años. Las autoridades veían esto como una asimilación forzada y correctiva de judíos necios a la sociedad rusa. Unos 50.000 niños judíos fueron forzados a enrolarse en el ejército del Zar Nicolás I, y casi nunca volvían a las familias que habían dejado a los 12 años. La política fue abolida en 1855, con la muerte de Nicolás.