Yortzait de Rabí Yehuda HaNasí (alrededor de 135-220 EC), conocido también como Rabí Yehuda el Príncipe. Fue el líder del pueblo judío durante el período posterior a la destrucción del Segundo Templo. Rabí Yehuda desarrolló una amistad cercana con las autoridades romanas del gobierno, y pudo conseguir muchos beneficios para la comunidad judía. su logro más grande fue compilar la Mishná, las enseñanzas legales judías que hasta ese momento habían sido enseñadas de manera oral, de maestro a discípulo. Pero con las persecuciones y el exilio amenazando romper esa cadena de transmisión, Rabí Yehuda dio el paso osado de escribir la Mishná en su forma final. Se le acredita este sabio y humilde dicho: “Aprendí mucho de mis maestros, más de mis colegas, pero de quienes más aprendí es de mis estudiantes”.

También en esta fecha, en 1987, más de 200.000 judíos norteamericanos marcharon en Washington para exigir que los judíos de la Unión Soviética pudieran emigrar y practicar su fe. La marcha fue programada para coincidir con una reunión entre el Presidente Ronald Reagan de Estados unidos y el líder soviético Mijail Gorbachov. Judíos rusos como Natan Sharansky, Yosef Mendelovich y cientos más fueron puestos en prisión por el mero acto de solicitar un permiso de salida. Su difícil situación, junto con la indiferencia de gran parte del mundo occidental, generó un masivo esfuerzo de activistas a favor de la judería soviética. En la década del 70, cuando el Ballet Bolshoi de la Unión Soviética actuó en los Estados Unidos, fueron recibidos por piquetes judíos exigiendo derechos para los judíos soviéticos. En 1974, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la enmienda Jackson-Vanik, que vinculó el comercio con Rusia a la libertad para la emigración de los judíos soviéticos. La batalla por la judería soviética continuó por toda la década del 80, y no fue sino hasta el colapso del imperio soviético en 1991 que las puertas de la emigración fueron abiertas para alrededor de un millón de judíos.