Esta es la fecha tradicional del nacimiento y la muerte de Yehudá (1564-1445 AEC), el cuarto hijo de Yaakov y Leá. Yehudá significa “admitir” o “reconocer” –como admitir un error, o reconocer en gratitud— y es la fuente de la palabra española, judío. Cuando Yosef fue arrojado al pozo, fue Yehudá quien salvó su vida sugiriendo su venta a una caravana que pasaba por el lugar. Como expiación por no haber rescatado completamente a Yosef, Yehudá ofreció, más adelante, su propia vida a cambio de la de Benjamín. Al final de la vida de Yaakov, Yehuda recibió la bendición de la realeza y, de hecho, el Rey David, el Rey Salomón, y el futuro Mesías descienden de la tribu de Yehudá.