En el año hebreo 2448 (1312 AEC), Jur, el hijo de Miriam, fue asesinado cuando se paró y trató de disuadir a los israelitas de construir el Becerro de Oro. Como recompensa por dar su vida para preservar la fe judía, Jur meritó tener un nieto, Betzalel, que se convirtió en el arquitecto del Tabernáculo; el grandioso Rey Salomón también descendió de él. Durante ese tenso tiempo en el desierto, Aarón, el hermano de Moisés, utilizó una estrategia diferente para frenar la construcción del Becerro de Oro: simuló estar de acuerdo con la construcción del becerro, pero sugirió que debían esperar hasta el día siguiente. Aarón tenía la esperanza de que para ese entonces Moisés habría vuelto al campamento y todo el asunto se habría resuelto pacíficamente.

El 15 de tamuz también es el yortzait del rabino Jaim Ibn Atar (1696-1743), un hombre sagrado conocido por el título de su comentario bíblico, Or HaJaim. Or HaJaim se ganó su sustento como orfebre, pero siempre hizo del estudio de Torá su ocupación principal. Se sentaba absorto en el estudio, y sólo cuando había sido gastada su última moneda se ocupaba en asuntos mundanos. Una vez le causó erróneamente una afrenta al Rey de Marruecos, quien hizo que lo tiraran a un pozo con leones. Or HaJaim se puso su Talit y sus Tefilín, y cuando fue tirado al pozo los leones se reunieron a su alrededor respetuosamente. Viendo esto, el rey proclamó: “Ahora sé que hay un Dios de Israel”. Al Or HaJaim se le acredita la iniciación de la idea de poner una nota en el Muro de los Lamentos, le dio este consejo al Jidá, uno de sus estudiantes que estaba viajando de Marruecos a Israel. Or HaJaim se mudó eventualmente a Italia y pasó los últimos cinco años de su vida en Israel. La leyenda dice que estudiaba en Jerusalem con el profeta Eliahu, en el mismo edificio en el que había nacido el Arizal dos siglos antes. Hoy en día, la tumba de Or HaJaim, ubicada en el Monte de los Olivos en Jerusalem, es un sitio popular de peregrinaje y plegaria.