En 1894, Alfred Dreyfus, un oficial del ejército francés, fue arrestado y acusado de traición. Dreyfus fue víctima de una trampa para incriminarlo, se expusieron documentos falsificados en una famosa carta abierta titulada ¡J’accuse! (¡Yo acuso!). Este escándalo, que llegó a ser conocido como el Asunto Dreyfus, dividió tristemente a la sociedad francesa por muchos años. Dreyfus fue removido de su rango y sentenciado a prisión perpetua en la Isla del Diablo (cinco años después fue liberado y perdonado). Theodor Herzl, un periodista judío que reportaba el juicio, fue tan afectado por el antisemitismo y la injusticia, que comprometió su vida a perseguir vigorosamente la causa del sionismo.