En el año hebreo 2448 cayó maná por primera vez en el desierto de Sin. Esto ocurrió un mes después del Éxodo, cuando la provisión de matzá que los israelitas llevaron de Egipto se acabó. El maná caía seis veces a la semana, el viernes caía una porción doble para incluir al Shabat. A diferencia de otros milagros que fueron eventos de una sola vez, el maná continuó cayendo día tras día durante los 40 años en el desierto.