En 355 AEC, Hamán, el villano de la historia de Purim, fue colgado (Ester 7:10). Hamán promulgó un decreto para aniquilar a todo el pueblo judío, pero cuando el plan fracasó gracias a la Reina Ester, Hamán y sus diez hijos fueron colgados en las horcas que Hamán había construido originalmente para colgar a Mordejai. Para aumentar la ironía, el rey Ajashverosh designó a Mordejai para reemplazar a Hamán como primer ministro del reino. Hamán era descendiente de Amalek, la nación bíblica que es la antítesis del mensaje judío de ética y moral. En Purim, el Libro de Ester es leído públicamente, y se hace mucho ruido cada vez que el nombre de Hamán es mencionado, acabando simbólicamente con su memoria.