En 1889, arribaron a Buenos Aires 800 judíos, marcando el nacimiento de la comunidad judía moderna en Argentina. Los inmigrantes estaban huyendo de la pobreza y los pogromos en Rusia, y se mudaron a Argentina por su política de puertas abiertas a la inmigración. Para 1920, más de 150.000 judíos estaban viviendo en Argentina. La subida al poder de Juan Perón en 1946 fue un signo siniestro, porque era un simpatizante de los nazis con inclinaciones fascistas. Perón detuvo la inmigración judía a Argentina, introdujo la instrucción religiosa católica obligatoria en las escuelas públicas, y permitió que Argentina se transformara en un refugio para fugitivos nazis (en 1960, agentes israelíes secuestraron a Adolf Eichmann en un suburbio de Buenos Aires). Hoy en día, Argentina tiene la comunidad judía más grande de Latinoamérica, con más de 250.000 integrantes, aunque los ataques terroristas han incitado a mucha gente joven a emigrar. En 1992, la embajada israelí en Buenos Aires fue bombardeada, matando a 32 personas. En 1994, el cuartel general de la comunidad judía en Buenos Aires fue bombardeado, matando a 87 personas. Los perpetradores nunca fueron aprehendidos.