En 1935, la Alemania nazi aprobó las Leyes de Núremberg, un conjunto de políticas racistas dirigidas principalmente en contra de los judíos. Los nazis culpaban a los judíos por la pobreza, el desempleo y la pérdida de la Primera Guerra Mundial. A los judíos se les prohibió todo tipo de trabajo profesional, y se hizo un boicot en contra de las tiendas judías. A todo el que tuviera un abuelo judío se le quitaba la ciudadanía alemana, sin derechos básicos. En diez años, la máquina genocida nazi había barrido toda Europa Oriental, dejando un saldo de 6 millones de judíos asesinados.