En 1947, la ONU votó a favor de la partición de Palestina. La zona judía fue dividida en tres parcelas no contiguas, sin consideraciones de seguridad: la parte este de Galilea, la costa desde Haifa a Tel Aviv y el incultivable desierto del Negev. La otra mitad de la tierra formaría un nuevo estado árabe. Jerusalem, con 100.000 habitantes judíos, estaría completamente rodeada por el estado árabe y sería administrada como una zona internacional. A pesar de estos términos desfavorables, la Agencia Judía aceptó inmediatamente el Plan de Partición, y los árabes inmediatamente lo rechazaron. La lucha comenzó poco después, llevando a un asalto a gran escala en 1948 por tropas del Líbano, Siria, Egipto, Jordania, Arabia Saudita y Yemen.