En 1867, acusaciones sobre el Libelo de Sangre dispararon motines antisemitas en Rumania. Los libelos de sangre se convirtieron en un rasgo común en Europa durante la edad media, si un bebé cristiano era encontrado muerto los judíos eran acusados de haberlo secuestrado y drenado su sangre. Los acusadores afirmaban que la sangre era el ingrediente principal de la matzá, y por eso antes de cada Pesaj los judíos necesitaban una gran provisión. Irónicamente, la ley judía prohíbe el consumo de sangre (la carne casher es cuidadosamente lavada y salada para remover todos los rastros de sangre). Sin embargo esto no detuvo las acusaciones de libelos de sangre, que con el pasar de los siglos resultaron en la muerte y tortura de miles de judíos.