Esta fecha marca la muerte del líder soviético Yosef Stalin (1879-1953), en el mismo día que estaba planificado que comenzara el juicio del “Complot de los Doctores”. El Complot de los Doctores era una faceta de la cruel campaña antisemita de Stalin, que acusaba falsamente a los judíos de espionaje en contra del partido comunista. Acusó a algunos de los más prestigiosos doctores –en su mayoría judíos— de un gran complot para envenenar a los políticos y líderes soviéticos más importantes. Montones de judíos soviéticos fueron despedidos de sus trabajos, arrestados, enviados a campos de prisioneros o ejecutados. Esto fue acompañado por juicios que estaban arreglados de antemano y por propaganda antisemita. Pravda escribió: “Desenmascarar la confabulación de doctores-envenenadores le dio un golpe a la organización judía sionista internacional”. Algunos historiadores aseveran que Stalin estaba preparando un pogromo en toda la Unión Soviética, un “Segundo Holocausto”, pero el plan fue cancelado con su muerte. Los líderes soviéticos admitieron más tarde que todos los cargos habían sido inventados por Stalin y sus secuaces.