En 355 AEC, Ester, después de ganar un desfile de belleza que abarcó a todo el reino, fue llevada ante el Rey Ajashverosh (Ester 2:16). La presencia de Ester en el palacio del rey le permitió abogar por el bien de los judíos, y obtener una inversión del decreto de Hamán de aniquilación del pueblo judío. Esta serie de eventos milagrosos está registrada en el libro bíblico de Ester, y es conmemorada cada año en la festividad de Purim.