Rosh HaShaná, el año nuevo judío, conmemora la creación de la humanidad. Dios le dio a Adán un alma, distinguiéndolo de todos los otros seres vivientes, con su capacidad para hacer elecciones morales y construir una relación con el Creador. En Rosh HaShaná, la porción de vida y sustento de toda persona está sujeta a renovación. El Talmud dice que en Rosh HaShaná fueron respondidas las plegarias de las mujeres estériles –Sará, Rajel y Janá— en este día quedaron embarazadas de Isaac, Yosef y el profeta Samuel, respectivamente (la historia de Sará es la lectura de la Torá del primer día de Rosh HaShaná, y la historia de Janá es la Haftará).