En 2001, un terrorista árabe detonó una funda de guitarra llena con explosivos en la pizzería Sbarro en la esquina de las calles King George y Jaffo, el área más ajetreada del centro de Jerusalem. El espantoso ataque mató a 16 personas e hirió a más de 100. Entre los muertos estaban cinco miembros de la familia Schijveschuurder, y Shoshana Greenbaum, una norteamericana que estaba embarazada de su primer hijo. Pocos meses después, la universidad Al-Najah en Nablus abrió una exhibición pública, una horripilante representación del atentado en Sbarro, lleno de sangre falsa y partes de cuerpos falsas.