En 1648, los violentos Cosacos, liderados por Bogdan Chmielnicki (la pronunciación judía es Chelminitzki), masacraron a 6.000 judíos en Nemirov, Polonia. El odio a los judíos de Chmielnicki era enardecido desde el tiempo en el que planeó una revolución en contra del gobierno polaco; un judío se enteró y reportó el complot, y Chmielnicki fue enviado a prisión en cadenas y sentenciado a muerte por traición. Pero antes de que el veredicto pudiera ser ejecutado, el rey de Polonia murió. Chmielnicki escapó y los Cosacos derrotaron al ejército polaco, atacando y asesinando judíos profusamente. Cientos de comunidades judías fueron destruidas por las hordas cosacas, y aproximadamente 500.000 judíos fueron asesinados. Elegías (“Kinot”) escritas por grandes rabinos de la época comparan este trágico período a la destrucción del Sagrado Templo. Este sería el tiempo más amargo para la judería polaca por varios siglos… hasta 1942.