Esta fecha marca la muerte de Teodoro Herzl en 1904. Al atestiguar el juicio a Alfred Dreyfus en Francia, Herzl se vio tan afectado por el antisemitismo y la injusticia, que comprometió su vida a la vigorosa causa del sionismo. Herzl promovió su visión en dos libros: El Estado Judío, y Nueva Tierra Vieja, una novela en la que imaginó el futuro estado judío como una utopía socialista. Herzl acuñó la frase: “Si lo deseas, entonces no es un sueño”, que se convirtió en el lema del movimiento sionista. Durante su carrera como presidente de la Organización Sionista Mundial, nunca recibió salario y pagó por todos los gastos de su propio bolsillo. Herzl murió sin un centavo, de una enfermedad al corazón, a la edad de 44. En 1949, los restos de Herzl fueron trasladados a Israel y fueron enterrados en el Monte Herzl en Jerusalem.