En 2003, un terrorista árabe se hizo explotar en el bus de la línea 2 viniendo desde el Muro Occidental, en Jerusalem, matando a 23 personas e hiriendo a 136, muchos de ellos niños. El ataque ocurrió en un bus doble, lleno de familias que estaban paseando en sus vacaciones veraniegas, y se hizo conocido como la “masacre familiar”. El terrorista, de una célula de Hamás en Hebrón, aparentemente estaba disfrazado de judío ortodoxo. Seguido al ataque, el gobierno israelí decidió iniciar una guerra total en contra de Hamás y otros elementos terroristas, y congelar el proceso diplomático con la Autoridad Palestina.