En 1622, en un esfuerzo para atraer comerciantes emprendedores con capital disponible, el Rey Cristian IV de Dinamarca escribió una carta formal al concejo judío de Ámsterdam, invitando a los judíos de ascendencia portuguesa a asentarse en Dinamarca. El Rey Cristian prometió libertad religiosa para los judíos – un atractivo refugio mientras la Guerra de Treinta Años causaba estragos en Europa Central.